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Alemania firma once acuerdos con china, pero la “red de seguridad” y los “derechos humanos” son áreas complicadas

Once acuerdos y algunas palabras de advertencia a Hong Kong: con China, Alemania no da un paso sin red de seguridad. Lo que se necesita ahora es el coraje de Merkel, dice Maximiliane Koschyk. ¿Cómo se puede calcular el éxito de una cumbre entre Alemania y China? ¿En el número de acuerdos firmados? ¿Cuántas veces se enunció la expresión “Derechos Humanos”? Aunque la canciller Angela Merkel voló de regreso con once acuerdos de cooperación en su equipaje y se pronunció, pública y privadamente, sobre las protestas en Hong Kong, la visita de Merkel a la República Popular de China no fue del todo satisfactoria, ni para los representantes económicos ni para los defensores de Derechos Humanos.

La Asociación de la Industria Alemana (BDI) advirtió que sus miembros se desgastan con la competencia con el modelo económico chino. Y también aquellos que esperaban un diálogo real con la sociedad civil quedaron decepcionados: Merkel solo se reunió con abogados de Derechos Humanos a puertas cerradas.

Cuando se trata de China, Alemania se aferra a las ideas del pasado. Willy Brandt tuvo éxito durante el tiempo de la Guerra Fría con la política socialdemócrata hacia el Este, que propugnaba la idea del “cambio a través del acercamiento”. La versión liberal, que propone lograr “el cambio a través del comercio”, se ha transformado en el nuevo autoengaño de la política exterior alemana. Hong Kong es el mejor ejemplo de la falta de interés de China por una constitución democrática liberal. Por lo tanto, aquí y ahora se necesitaría exactamente del coraje con que Merkel se posicionó claramente en política exterior en la crisis de Ucrania contra Putin. Pero con Pekín, Berlín no da un paso sin red de seguridad.

Con esta titubeante actitud hacia China se socava la modesta autoridad de Alemania en política exterior. Los socios de la UE ven de manera crítica la actitud ambivalente de Alemania. Y sin el respaldo de la UE, Alemania queda atrapada en los conflictos entre China y Estados Unidos.

Es precisamente por esto que Merkel está tratando de lograr un acuerdo de inversión conjunta entre la UE y China. Pero mientras Alemania no esté claramente posicionada, en la UE no se va a encontrar una postura común. Y mientras tanto, seguirá siendo difícil negociar un acuerdo entre la UE y China.

A Merkel, sin embargo, no le queda mucho tiempo. Esta visita a China podría quizás ser la última a ese país. Al terminar su mandato se retirará de la política. Durante lo que será probablemente su última presidencia en el Consejo de la UE en la segunda mitad de 2020, la canciller quiere organizar una cumbre conjunta entre la UE y China en Alemania. Hasta entonces, ella debe desarrollar una clara actitud hacia China.

AEV/Maximiliane Koschyk (NG/ER)