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Argentina: la recesión se agudizará y no hay margen para políticas de estímulo, por efecto coronavirus y la salud económica del país

Mientras una buena parte de las economías del mundo van camino a una recesión, Argentina (que ya está allí y es casi su estado homeostático) va camino a una profundización de la caída de su nivel de actividad. Es casi inevitable que una economía real ya magullada sienta los múltiples impactos del Covid-19. Cuanto menos, en marzo. Los externos, ya descontados, pero sobre todo los internos, tras la ola de suspensiones, postergaciones y demás que se decretaron ayer (que fue un día de concientización nacional sobre la necesidad de evitar que la cosa pase a mayores) que sin duda pegarán en la macro. El efecto en los meses siguientes dependerá de la capacidad (de todos) de controlar la pandemia en Argentina y, por supuesto, en el mundo.

Con una situación social tirante, miles de empresas atadas con alambres, el Tesoro sin caja, el BCRA jugando al límite y el país a la vera de un default (que las autoridades buscan evitar), ¿hay margen para hacer políticas contracíclicas, en paralelo con las tareas de prevención? Nadie espera una “bazooka” fiscal como sólo pueden hacer algunos países con monedas estables o demandadas o una fuerte baja de tasas (en parte, porque ya bajaron 25 puntos desde diciembre), ¿pero hay algo que se pueda hacer?

“Es difícil porque uno podría pensar esto como un shock de oferta que no puede ser sustituido con políticas de demanda. Por ejemplo, si no abren los cines, ponés ‘plata en el bolsillo’ de la gente pero el cine sigue cerrado. Por eso el miedo a nivel global es que no sea suficiente con la política monetaria de la Fed”, dice Guido Lorenzo desde LCG. “Yo tendría un buen diagnóstico del impacto primero, porque es cierto que bajan los precios de los cereales, pero también baja del petróleo y del gas. Además, si bien te altera la negociación de la deuda, te podría servir como excusa para modificar el cronograma. Eso sí, con menor apetito por el riesgo, es difícil que el canje sea exitoso”, agrega Lorenzo y además advierte por el pago del Bonar 24 abril.

Cerca de Guzmán, dicen: “Se están pensando medidas, pero todo se centraliza en Jefatura de Gabinete y Presidencia. Todo lo que salga, eventualmente, será por allí. El margen es escaso y lo único que no sobra en el Estado es plata, más allá de los $1.700 millones ya anunciados”.

“Lo primero que hay que saber es si es un shock transitorio, es decir, de liquidez o es uno permanente de solvencia. Yo creo que lo segundo es difícil que ocurra y no creo que sea como en 2008-2009. Creemos que es un shock transitorio por ahora, que afecta la oferta y la demanda en algunos sectores puntuales, como turismo, logística y transporte. Argentina tiene, a diferencia de 2008- 2009, menos espaldas y espacio fiscal y monetario, así como menos herramientas novedosas, como fue la estatización de las AFJP o la AUH en ese momento”, dice Ricardo Delgado, Socio y Directo de Analytica Consultora. “Puede haber algún estímulo, pero será muy menor que en ese entonces”, agrega Delgado y cree que el “impacto va a llegar y se va a sentir”.

“Me parece importante que el Gobierno marque un rumbo con más claridad ante el nuevo escenario, que se suma a las fuerzas recesivas previas. El frente externo no va a dar buenas noticias y, por múltiples razones las exportaciones, no van a crecer. Tampoco tiene financiamiento para hacer política fiscal, aunque puede reorientar algunas partidas dentro del Presupuesto”, agrega Martín Polo desde Mills Capital.

 “Lo primero que debe hacer el Gobierno es no sobreactuar y frenar la economía de manera innecesario. Argentina no tiene un problema severo con el coronavirus. Tiene 30 infectados. El contagio es un riesgo, obviamente, pero no ha sido tan dinámico como en Europa. Empezar a parar la actividad económica, social y cultural por miedo o prevención, es sólo agravar los problemas económicos preexistentes”, dice Jorge Colina desde Idesa. “Va a seguir contagiándose gente y van a haber más muertos. Por ser una gripe es altamente probable que en invierno la cosa empeore mucho. Pero así y todo, la propia OMS recomienda no parar la actividad económica, social y recreativa, aun cuando esto conlleve riesgo, porque si no el remedio puede ser más costoso que la enfermedad. La OMS recomienda informar para que la gente tome medidas de prevención para disminuir el riesgo, que nunca se va a eliminar (ni aun con toque de queda). Disminuyendo el riesgo, la tasa de contagio se tuerce, pero no es que se para abruptamente encerrando a la gente en su casa”, amplía ante El Economista. Como ejemplo de sobrerreacción, Colina pone de ejemplo la suspensión por parte del Ministerio de Turismo y Deportes de torneos, competencias y giras preparatorias en el país. “Los pibes no pueden hacer deporte por el coronavirus, cuando hasta ahora la tasa de contagio en esa franja de edad es nimia”, dice Colina.

AEV/Por Alejandro Radonjic