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Chile, parece ser el ejemplo a seguir en América latina por su éxito en la estrategia de contención del DOVID-19

La pandemia llegó en un mal momento a Chile. En medio de un clima de protestas sociales, a las puertas de un referéndum para cambiar la Constitución y cuando las exportaciones remontaban y daban aire para la recuperación económica. La desaceleración china y la recesión global por el covid-19 tienen un impacto particularmente negativo en la economía, debido a su gran apertura al comercio internacional.

Sin embargo, una rápida reacción para detener la pandemia, una batería de medidas de apoyo a familias y empresas y el resurgimiento de China hacen prever una rápida recuperación económica. El FMI prevé que el PIB caerá en 2020, 4,5% y que tendrá un robusto avance de 5,3% en 2021, evolución más favorable que la media regional: -5,2% y +3,4%. El BM otea una caída del 3% en 2020 y un +4,8% en 2021.

Chile es uno de los países de Latam que ya están en fase de salida gradual del confinamiento, mucho antes que sus vecinos. ¿Cómo lo hizo tan rápido? El 18 de marzo, el Gobierno adoptó medidas de emergencia por 90 días y cerró fronteras. Luego impuso toque de queda nocturno y aisló áreas de alta incidencia. En el lado económico, se implementaron transferencias de efectivo para personas sin empleo formal, se aplazaron pagos de impuestos a empresas y se implementó una ley para regular el teletrabajo.

Chile tiene un bajo número de contagios en el área y una tasa de mortalidad de 0,5%. El sistema de salud está a la altura en el tratamiento de enfermos y hay una red de laboratorios capaces de gran cantidad de pruebas, uno de los útiles más eficaces contra el virus. La clave ha sido que se hacen 3.000 pruebas al día, el mayor número por habitante en Latam. Y los chilenos se han unido contra la crisis: la mayoría de los manifestantes se retiró rápidamente y la población cumple las normas de distanciamiento social.

Un factor de éxito de la estrategia chilena ha sido la celeridad de la toma de medidas una vez que el primer caso de coronavirus fue detectado. Por ejemplo, las escuelas se cerraron 12 días después de que el primer caso fuera conocido, mientras que en Italia esto pasó 33 días más tarde y en Brasil 21 días después. Con respecto al cierre de fronteras, Chile lo decretó 13 días después del primer caso.

El manejo de la crisis ha elevado la aprobación al presidente Piñera. Según un sondeo de Cadem, a inicios de marzo solo un 11% aprobaba su gestión. A fines de marzo, su popularidad era de 21%, cerca del nivel previo al inicio de la protesta (29%). Los chilenos asocian a Piñera con la capacidad de gestionar situaciones de crisis y recuerdan la buena gestión del terremoto de 2010 y el rescate de los 33 mineros atrapados en la mina San José a 700 metros de profundidad.

El gran socio comercial de Chile es China, que empieza a recuperarse. Además, el Gobierno posee margen para políticas contracíclicas de tipo fiscal y monetario, lo que ayuda a amortiguar el choque, y ahorros. Y, gracias al buen manejo macro, su posición fiscal es sólida. Ello, junto al plan para mitigar el impacto económico (US$11.750 millones, el 4,7% del PIB), le da mayor margen para afrontar el golpe.

Chile demuestra ser un ejemplo en Latam en la lucha contra el covid-19, tanto por su rapidez de repuesta para mitigar el impacto sanitario como por la ejecución de medidas económicas. Los sondeos indican que la percepción de la población es que la crisis se maneja adecuadamente, y hay un alto compromiso social para reducir sus efectos. Otros países podrían aprender de esta exitosa experiencia

AEV/RP/ Núria Vilanova