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Corea del Sur: referencia para otros países del mundo en la contención del COVID-19- qué podemos aprender de su estrategia.

A le fecha de este articulo hay 209 países de todo el mundo han notificado más de 1,620 millones de casos de coronavirus (COVID-19) hasta el 9 de abril. De estos más de 420.000 son de los Estados Unidos (con 12.857 muertes). A los Estados Unidos le siguen países europeos como España, Italia, Francia y Alemania.

Pero, si hay un país que ha sabido combatir la pandemia es, sin lugar a dudas, Corea del Sur, siendo una referencia para el resto de países y, muy especialmente, para España que es el país con más fallecidos por millón de habitantes, con un total de 314.

El gobierno de Corea del Sur ha desarrollado hasta el día de hoy la respuesta más efectiva para contener al COVID-19 y, por ello, es el mejor ejemplo sobre cuáles son las políticas idóneas que todo gobierno debería haber emprendido.

Las medidas ejecutadas por el Gobierno han sido múltiples, centradas en los ámbitos de prevención mediante test, un seguimiento de la población y la aplicación del tratamiento.

Si algo hizo bien el gobierno coreano es la realización de unas pruebas tempranas e indiscriminadas como primer movimiento para combatir la infección. El 27 de enero, con únicamente 4 casos conocidos en el país, los sanitarios ya habían solicitado kits de pruebas médicas a múltiples empresas para verificar los casos.

La clave fue la velocidad. En la fase inicial fue el país que más rápido empezó con los test masivos, 20.000 diarios. De ese modo, se ponía freno a la expansión exponencial del número de afectados. Como vemos Italia, a pesar de sus numerosos test a la población, su error fue no llevarlos a cabo en menor tiempo tras los primeros afectados y ahora, se le ha ido de las manos. La misma medida, pero en una etapa más avanzada no genera los mismos resultados.

Esta detección tan precoz ha evitado tener que llevar a cabo medidas tan draconianas como el confinamiento total de la población que está

Las pruebas fueron seguidas por un extenso seguimiento y localización de la población surcoreana. Una vez que se confirmó un caso, las autoridades rastrearon las historias de movimiento del paciente y rastrearon a las personas con las que habían contactado.

Se llegaba a tal punto que las autoridades trabajaban con los gobiernos locales para examinar las imágenes de las cámaras de seguridad, los datos de los teléfonos y los registros de las tarjetas de crédito para registrar, hasta el último minuto, los viajes y contactos anteriores de los pacientes.

El gobierno también ordenó y alentó formas innovadoras de compartir esta información. Utilizó una aplicación de rastreo GPS para supervisar los movimientos de los pacientes en tiempo real y penalizar a los que rompían la cuarentena.

Además, invitó a las empresas a desarrollar aplicaciones que visualizaran los datos de ubicación de los pacientes (con un perfil anónimo para no vulnerar su privacidad) y los hicieran más accesibles al público. Una de esas aplicaciones, llamada “Corona 100m”, alertó a los usuarios cuando llegaron a menos de 100 metros del paradero reciente de un paciente con coronavirus.

Simultáneamente, los pacientes se clasificaron por nivel de riesgo: asintomáticos, leves, graves o críticos, y se los trató en consecuencia. Los pacientes de mayor riesgo, incluidos los ancianos y los enfermos graves, fueron hospitalizados. Por el contrario, los pacientes de bajo riesgo, como los jóvenes y aquellos que muestran síntomas moderados o nulos, fueron enviados a instalaciones prestadas por compañías como Samsung y LG.

En lo que se refiere al tratamiento, también se clasificó. Desde el aislamiento total en salas de presión negativa con combinaciones de agentes antivirales y antibióticos hasta la monitorización simple.

La estrategia de tratamiento diferenciado resultó efectiva. Si utilizamos los últimos datos del 8 de abril, el total de infecciones era de 10.384, y el número de fallecidos de 200, lo que significa una tasa de mortalidad del 1,9%, la más baja del mundo. El país asiático ha registrado alrededor de 100 o menos casos nuevos diarios durante más de tres semanas.

La economía surcoreana no evitará la crisis, pero todas las medidas anteriores han permitido reducir el impacto potencial del COVID-19 en la economía surcoreana, aunque ello no significa escaparse de la crisis. Y es que por muy bien que lo haya hecho Corea del Sur, en una economía global, las cancelaciones de pedidos provocadas por las interrupciones de la cadena de suministro y el debilitamiento de las ventas, especialmente en China, el Japón y los Estados Unidos pasan factura.

Al igual que le sucedía en otras economías, la economía surcoreana sufría una desaceleración porque se enfrentaba a importantes vientos en contra dada la lenta demanda global en general, una desaceleración cíclica previa al virus en China, así como desafíos para el sector crítico de semiconductores debido a los bajos precios y una guerra comercial con Japón.

El año 2020 pintaba bien para Corea del Sur que había estado esperando una mejora económica con la calma de la guerra comercial entre Estados Unidos y China, las proyecciones de una recuperación de los precios de los semiconductores y la disminución de las tensiones de Japón.

Las proyecciones para el crecimiento del PIB de Corea del Sur en 2020 se situaron en 2,3% a principios de año, pero ahora el banco central surcoreano proyecta que la economía caerá un 2,1% debido al virus.

Obviamente, cuando el confinamiento es total para la población como se ha aplicado en otros países, conlleva un impacto económico grave. Ese escenario lo ha podido evitar Corea del Sur, y por ello, las estimaciones existentes de recesión son tan dispares con respecto a otras economías del mundo.

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