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El Perú ha incrementa la producción y comercio del “jengibre peruano” conquista el mundo de la mano del COVID-19.

Al tiempo con la pandemia de coronavirus, multiplicó de forma inédita sus exportaciones de jengibre con EEUU, Rusia, Japón y Europa como principales destinos. La ausencia de China en el mercado y el prestigio de su jengibre orgánico ponen al país sudamericano entre los productores más relevantes de un superalimento de moda.

El consumo de jengibre no deja de aumentar en el mundo, usualmente en infusiones, asociado al concepto de superalimento y respaldado en la multiplicidad de beneficios para la salud de esta planta de origen oriental que ha logrado extenderse por todo el planeta. Una tendencia que se fortaleció con la pandemia de COVID-19 y que, de acuerdo a cifras oficiales, Perú parece haber sabido aprovechar.

Los primeros meses de 2020 mostraron un crecimiento exponencial de las exportaciones de jengibre peruano. Según datos del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur), las exportaciones de jengibre crecieron un 168% en los primeros cuatro meses del año. La explosión mayor se dio en abril, cuando ya iniciada la pandemia de COVID-19, Perú vendió al exterior un 137% más jengibre.

En la actualidad, hay 71 empresas peruanas que colocan su producción de jengibre en 18 países del mundo. El notable incremento del primer cuatrimestre del año se explica especialmente por la explosión de ventas a España, donde las importaciones del producto peruano crecieron un 529%. El incremento también fue notable en las ventas a Países Bajos, que subieron 255%, y a EEUU, que aumentaron un 124%.

En 2019, Perú había colocado en el mundo 23.400 toneladas de jengibre por un valor de 41,5 millones de dólares, lo que lo consolidó como el cuarto exportador mundial solo después de China, Tailandia y la India.

Una de las claves para comprender el estallido de las ventas es lo que sucedió con China, líder indiscutido del mercado mundial de jengibre. Marco Ortega, gerente comercial de la empresa Kion Export, explica que la suspensión de las exportaciones chinas como consecuencia de la pandemia de COVID-19 fue determinante, ya que permitió a otros productores ocupar ese espacio.

Al no poder hacerse de jengibre chino, los países compradores debieron lanzarse a buscar otros productores. La necesidad encontró justo a Perú, que tenía lista su producción de jengibre entre marzo y abril.

“El volumen de verdad fue tremendo. En la época en que China cerró sus exportaciones nosotros, en particular, hemos exportado un 60% más que otros años”, destacó el representante de Kion Export, una firma que debe su nombre al kión, término con el que se conoce al jengibre en Perú.

“Desde que Chino cerró sus exportaciones, Rusia comenzó a comprar jengibre de Perú en gran volumen e incluso pagó el jengibre orgánico peruano a pesar de que allí lo distribuyen como jengibre convencional”.

 

AEV/Trashasth