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El precio del oro brilla en máximos históricos en una época marcada por el miedo

El precio del oro se ha elevado por encima de 2.000 dólares por primera vez en la historia, ya que el aumento de los casos de Covid-19 en los Estados Unidos frustró las esperanzas de una rápida recuperación económica de los Estados Unidos. Con esta subida, el oro avanza un 36% en lo que va de año, ningún gran índice bursátil está ofreciendo una rentabilidad similar. Esto sucede porque, en términos generales, el oro es tradicionalmente considerado un activo de refugio seguro por los inversores en tiempos de incertidumbre y crisis, como la actual pandemia que ha llevado a la economía global a la recesión.

El contexto tiene todos los ingredientes para hacer del oro un activo atractivo. Los tipos de interés en las principales economías, que habían comenzado a repuntar después de la última crisis financiera, ahora se han acercado a cero.

A ello hay que sumar los agresivos programas de compra de bonos de los bancos centrales, que ha aplastado las rentabilidades disponibles para los inversores que compran y retienen títulos la deuda pública y ha dejado poco margen para la apreciación de los precios. Todo ello ayudará a las administraciones públicas a financiar los abultados déficits para este año. Como podemos ver en el siguiente gráfico, los máximos del oro coinciden con los mínimos en las rentabilidades del bono estadounidense a diez años.

Para hacernos una idea de la intervención monetaria que está existiendo en la actualidad, según los datos de la reserva federal coma en junio en la oferta monetaria (M2) se incrementó un 22,9% interanual. En la anterior etapa alcista del oro que registró máximos, vimos cómo en 2011 la oferta monetaria se incrementaba un 10%.

En la Eurozona no somos ajenos a esta intervención, también hemos visto un crecimiento significativo en la oferta monetaria, con la oferta de M2 ​​creciendo un 9,1% interanual en mayo, niveles vistos por última vez en 2008.

Hay un último factor a tener en cuenta, las expectativas de inflación, aunque bajas según los históricos, han subido. Eso deja al oro, generalmente el segundo mejor después de los bonos porque no proporciona pagos de intereses, en un punto óptimo. Su límite superior está limitado únicamente por lo que el próximo comprador está dispuesto a pagar.

En último lugar, la intervención masiva de la Fed lleva a la depreciación del dólar. Si no se puede obtener rentabilidad con la deuda (tipos de interés reales negativos) y el dólar pierde atractivo como refugio, el oro es una alternativa clara para los inversores. Además, las recientes tensiones entre Estados Unidos y China han propagado una dosis de miedo añadida.

Nos encontramos ante un hecho poco visto: La renta variable está subiendo al mismo tiempo que lo está haciendo el oro. Suena un poco extraño, pero está sucediendo ahora y lo hizo durante la crisis financiera mundial de 2008 también.

La rareza se produce porque el oro se considera un activo refugio ante la alta percepción del riesgo y las acciones son consideradas como el activo de mayor riesgo. La razón que subyace a este comportamiento es el efecto de la intervención masiva mencionada de los bancos centrales para evitar la tensión inducida por el virus en los mercados financieros.

Hoy, la bolsa europea representada por el Stoxx 600 ha conseguido recuperar el la mitad del hundimiento de febrero-marzo y ahora la caída en lo que va del año es del 10%, mientras que el oro ha superado los 2.000 dólares por onza. Nos encontramos con que el oro y el índice Stoxx 600 subieron juntos desde mediados de marzo, en el punto álgido de la crisis del coronavirus, hasta el 20 de julio.

 

AEV/ALT