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En Cuba crece el temor a una recaída en el llamado “período especial

Sinnúmero de bueyes ahora tienen que ayudar en la agricultura, porque no hay suficiente combustible para los tractores. Muchos cubanos se lo toman con humor, pero también les da temor. Según los propios medios estatales, se están utilizando en este momento hasta 4.000 yuntas de bueyes

En Cuba crece el temor a una recaída en el llamado “período especial”, una expresión eufemística con que se conoce la profunda crisis económica que golpeó al país en la década de 1990, primero por el colapso de la Unión Soviética (1991) y luego por el endurecimiento de las sanciones estadounidenses (1992 y 1996).

En ese momento, en Cuba faltaba de todo: alimentos, medicinas y artículos cotidianos como zapatos, ropa o productos de higiene. La falta de electricidad reducía el total de la jornada productiva, limitada a entre 8 y 16 horas al día. La escasez de alimentos fue tan dramática que incluso los gatos tuvieron que temer por sus vidas.

Ese tiempo de privaciones es un trauma, sepultado profundamente en la conciencia de los cubanos. El gobierno cubano bajo el presidente Miguel Díaz Canel es muy consciente de esos temores en la población y está haciendo todo lo posible por minimizar la creciente crisis energética, a la que tilda de ligera “debilidad económica”.

Bajo el hashtag #conyuntural, los cubanos se burlan de su presidente en las redes sociales con memes divertidos y críticas mordaces. En WhatsApp se formaron innumerables grupos en torno a la pregunta: “¿Dónde hay gasolina?”.

Muchas de las medidas adoptadas son para los cubanos un nefasto recordatorio del período especial de la década de 1990: el transporte público se mantiene en mínimos, mientras los agentes de Policía detienen los automóviles con un solo conductor para obligarlos a llevar a más gente. En los campos de caña de azúcar, la principal exportación de Cuba, los tractores son reemplazados por bueyes en todo el país.

Hasta la misma afirmación del Gobierno de que las dificultades actuales no son tan graves como las de los años noventa ha hecho sonar las alarmas para muchos cubanos, según Bert Hoffmann, del Instituto GIGA de Estudios Latinoamericanos de Hamburgo. “La sombra del período especial está muy presente, aunque todavía estamos lejos de la terrible situación de principios de los noventa”, aclara Hoffmann.

Günther Maihold, experto en Latinoamérica de la Fundación Ciencia y Política, tampoco ve que se hayan llegado a esos niveles: “Cuba todavía está tratando de explorar opciones alternativas”. La economía cubana, explica Maihold en conversación con DW, siempre ha sido una “economía de supervivencia”. Esto se manifiesta principalmente en importantes medidas de ahorro y acciones a corto plazo de larga tradición en el país.

Entre los factores más importantes para la actual crisis energética se encuentra la pérdida de los suministros de petróleo de Venezuela y el endurecimiento de las sanciones de Estados Unidos bajo el gobierno de Trump. Bert Hoffmann cita también como un “duro golpe” la suspensión del programa Más Médicos, en Brasil, por parte del presidente Jair Bolsonaro, que era una fuente de divisas. “Las pérdidas equivalen a una cosecha entera de tabaco en Cuba”, compara Hoffmann.

También el floreciente sector turístico de Cuba ha sufrido un gran daño debido a la práctica prohibición de viaje para los ciudadanos estadounidenses. Además, los antiguos propietarios, como las corporaciones estadounidenses anteriormente presentes en la isla, pueden reclamar nuevamente sus derechos de propiedad en Cuba ante los tribunales estadounidenses. Esto asusta a los inversores, según Hoffmann. “Las sanciones estadounidenses afectan a diferentes áreas y vienen a sumarse al ya de por sí grave retroceso de la economía”, dice. Pero, por supuesto, también habría problemas estructurales internos que no han sido resueltos.

El presidente Díaz Canel no ha podido o no ha querido abordar cambios estructurales desde que asumió el cargo en abril de 2018. Las opiniones difieren en esta cuestión. Díaz Canel, tras seis décadas de gobierno de Castro, está dando pasos graduales. Según Hoffmann, “le gustaría ser un modernizador”. Sin embargo, la coyuntura externa actual y los esfuerzos por mantener la cohesión interna en su partido lo obligan a un permanente “modo de crisis” que le priva de cualquier margen para las reformas.

Günther Maihold llega a una conclusión similar: “Díaz Canel inicialmente trató de posicionarse como un comunicador, viajando por todo el país y estableciendo contacto directo con la gente para fortalecer su base de legitimidad”. Pero sus problemas están muy alejados de los de la población, que cada vez sufre más la crisis. “El ambiente no le es favorable”, resume Hoffmann, pero la gente carece de una alternativa creíble.

El cambio real en Cuba es actualmente impensable. No menos importante, Díaz Canel lo deja claro con su elección de hashtags en Twitter: #SomosCuba, #SomosContinuidad.

AEV/(lgc/cp)