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En El Salvador se duplicó la generación de energía con biomasa en los últimos 5 años

La biomasa ha ido ganando espacio como fuente energética en el mundo. En la actualidad es responsable del 6% de la generación de electricidad a escala mundial. En El Salvador, este recurso inyecta un 15 % a la matriz energética.

Según la CEPAL, en los países centroamericanos, el 6% de la generación de energía eléctrica fue producida en ingenios azucareros. Sin embargo, de los países miembros del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), que incluye a República Dominicana), ese indicador alcanzó el 5%. Sin embargo, las cifras de Nicaragua, El Salvador y Honduras no son despreciables ya que en 2018 los ingenios generaron (energía eléctrica) un 11 %, 10 % y 6 % a, respectivamente.

La cogeneración en la agroindustria del azúcar aportó a la producción de electricidad: 23% en Belice, 14% en Guatemala, 11% en Nicaragua, 10% en El Salvador, 6% en Honduras, y 1% en Costa Rica y en República Dominicana.

Solamente en Panamá la industria azucarera no aporta electricidad a la red nacional. En Belice también es muy significativo el aporte de los ingenios, que juntamente con la hidroeléctrica El Mollejón y las importaciones de electricidad de México, satisfacen la demanda nacional. En ese país la cogeneración agroindustrial alcanza los 3,282.1 GWh.

En cuando a la capacidad instalada en plantas eléctricas centroamericanas, el 10% correspondió los generadores instalados en los ingenios (un 8% a nivel del SICA). Según la CEPAL, esos números colocan a la agroindustria energética de esta subregión a la cabeza de toda América Latina.

En el Salvador la caña de azúcar es el recurso agrícola que registra mayor capacidad para generar energía eléctrica a partir del bagazo. En los últimos cinco años se duplicó la capacidad instalada de energía generada a través de la biomasa, llamada técnicamente cogeneración agrícola. Es así como entre 2013 y 2018, la capacidad instalada pasó de 135.9 megavatios a 305.3 megavatios, según datos de la Asociación Salvadoreña de Industriales (ASI).

“En nuestro país, la generación de energía limpia comenzó en los ingenios azucareros, cuando se observó la ventaja de aprovechar un subproducto (el bagazo de caña) del proceso de producción del azúcar”, explicó Francisco Quintanar, gerente de Energía, Agua, y Medio Ambiente de la ASI.

En su opinión, un aspecto que favorece el crecimiento de la cogeneración es que el sistema eléctrico de nuestro país prioriza la eficiencia de las energías renovables en el mercado mayorista.

“Eso es una ventaja competitiva sobre otras tecnologías, y es lo que favorece el crecimiento de las energías renovables, y específicamente de las plantas de biomasa”, reiteró.

En la actualidad son importantes cogeneradores y agentes del mercado eléctrico, los ingenios: Chaparrastique, El Ángel, La Cabaña, Izalco y Jiboa.

Asimismo, la empresa Hanes Brands, en San Juan Opico, cuenta con una planta de biomasa que genera 5.5 megavatios (MW) de capacidad instalada. “La empresa se dio cuenta que era importante invertir en la generación de energía para el consumo de su planta industrial, es decir, autoproducción”, comentó.

Para 2018, el 15 % de la capacidad instalada de energía eléctrica en El Salvador es procedente de biomasa, aseguró Quintanar.

La matriz energética también es alimentada en un 10 % por generación geotérmica, 28 % hidroeléctrica, 10 % solar, 37 % térmica.

En cuanto a la generación, la ASI detalló que, de enero a junio 2019, la biomasa representó el 16 %, la solar el 2 %, la hidroeléctrica el 24.4 %, la geotérmica otro 24.4 % y la térmica el 32.4 %.

De acuerdo a la ASI, El Salvador es considerado el primer país de Centroamérica en contar con una planta generadora de biogás. Se trata de una planta de AES Nejapa, la cual genera energía eléctrica a base de los desechos sólidos del relleno sanitario de Nejapa desde 2011.

La planta tiene una capacidad de 6.6 megavatios que ha logrado captar la atención en la región y de hecho, para la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), es un proyecto “pionero” en la región.

“El aprovechamiento del biogás es todavía incipiente, pero El Salvador es el líder en la región”, aseguró Víctor Hugo Ventura, Jefe de la Unidad de Energía y Recursos Naturales de la CEPAL en México, quien el mes pasado visitó nuestro país para participar en el Congreso Regional de Energía, organizado por la ASI.

La CEPAL detalló que en 2018 el 0.7% de la energía eléctrica producida en El Salvador provino de los vertederos y de las agroindustrias vacunas, porcina y avícolas.

El Salvador es seguido por Panamá y Guatemala, países en donde el biogás de los vertederos representó el 0.2% de la producción eléctrica de esos países.

“El Salvador es pionero al considerar el aprovechamiento del biogas dentro del concepto de generación distribuida renovable”, afirmó Ventura.

Además del relleno sanitario de Nejapa, en nuestro país también se captura biogás de las excretas de animales de varias empresas, como San Julián, Avícola Campestre, Agrícola Onza y La Constancia, las cuales ya están generando energía eléctrica para consumo propio.

En cuanto a proyectos de pequeña escala, también mencionó que la Cepal apoyó al CNE en la preparación de un estudio de evaluación, replicación y aceptabilidad de biodigestores en comunidades, asociaciones rurales y cooperativas.

El objetivo de dicho estudio fue la evaluación e identificación del potencial del uso de biodigestores a pequeña escala, aprovechando desechos orgánicos. De los proyectos evaluados, el del Instituto Nacional Dr. Francisco Martínez (Chalatenango, Chalatenango), fue inaugurado recientemente y se encuentra en operación.

AEV/EFE/Otros