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En Estados Unidos se está planteando pasar del impuesto de la renta a un impuesto más progresivo

En EEUU se está planteando cambiar el impuesto de la Renta de una forma revolucionaria que se focalice en el consumo en respuesta a la desigualdad de riqueza que existe en el país.

Hace tiempo que los economistas de Estados Unidos defienden este tipo de impuestos basados al consumo, porqué creen que es más eficiente y eficaz. Pero nunca ha tenido un apoyo mayoritario de los políticos estadounidenses.

La alternativa del impuesto al consumo es el impuesto Warren a los ultramillonarios. El impuesto Warren no desagrada a los políticos estadounidenses, ni el impuesto Summers y Sarin, pero ambos impuestos son difíciles de implantar en Estados Unidos.

En la década de los 80 se planteó la progresividad del impuesto al consumo, se defendió algo que era modificación del impuesto al valor añadido en la que se daba un trato separado a los sueldos y permitía una mayor progresividad.

Una de las principales barreras del cambio entre un sistema a otro es la complejidad que comporta realizar la transacción, para no castigar a los ciudadanos que posean patrimonio obligándoles a pagar un nuevo impuesto en el momento de gastar sus ahorros por lo que ya habían pagado a través del impuesto de la renta.

Pero con el aumento de la desigualdad de riqueza en Estados Unidos, este inconveniente puede ser una ventaja. Además, una de las principales ventajas de los sistemas impositivos al consumo es que no gravan los ahorros de los ciudadanos y dan a las empresas más incentivos para invertir.

Existen otros sistemas más sencillos para hacer frente la desigualdad de la riqueza entre los ciudadanos de un país, como sería un impuesto Warren a los ultramillonarias estadounidenses, es decir, los 75.000 estadounidenses más ricos.

El impuesto Warren sería por la cantidad anual del 2 por ciento de su patrimonio para aquellos que excedan los 50 millones y el 3 por ciento cuando excedan los 1.000 millones de dólares. Se estima que la recaudación de este impuesto alcanzaría los 3 billones de dólares estadounidenses durante una década. Otra posibilidad se centra en la alícuota del impuesto de sociedades

Otra posibilidad planteada es el impuesto Summers y Sarin para aumentar la alícuota del impuesto de sociedades e impedir a las familias de los ultramillonarios el uso del testamento como forma de evitar el impuesto que se paga por las plusvalías.

Tanto el impuesto al patrimonio como el impuesto Warren a los ultramillonarios están de acuerdo con la finalidad que buscan, el aumento de recaudación para las arcas de la administración que este presidiendo el país.

El impuesto planteado al consumo que no gravaba las ventas, por otra parte, se usaba información del sistema tributario, y se podría lograr que se ahorran alrededor de 200 mil millones de dólares en costes burocráticos. Este plan preveía una exención para los hogares de menores ingresos no pagaran nada de nada.

El planteamiento era que no había otro camino de lograr la progresividad sin dicha exención. Es decir, transferir a las familias una suma fija, es decir, parecido a un ingreso básico universal, que esto provocaría un crecimiento y más igualdad entre los ingresos que el sistema impositivo que se utiliza ahora mismo.

El análisis de esta progresividad se centra a largo plazo, pero con una transición bien estructurada y diseñada que protege a las empresas pequeñas y medianas, que tendrían que obtener beneficios a corto plazo.

La equidad del sistema dependía en gran parte del monto de las transferencias y las exenciones y de la alícuota del impuesto. Hasta estos momentos, la idea de adoptar un impuesto de forma progresiva al consumo sólo ha tenido el respaldo de unos cuantos políticos republicanos.

No obstante, existen voces importantes de la izquierda que se oponen a un impuesto al consumo progresivo. El impuesto al consumo sería tan eficiente y beneficioso que la facilitaría en gran parte a la administración que gobierne en Estados Unidos recaudar fondos para poder ampliar los programas sociales.

Pero muchas voces de la izquierda de Estados Unidos se oponen a la idea, convencidos de que un impuesto al consumo tiene que ser regresivo, ya que los impuestos a la venta tienen esta característica. No entienden que se puede implementar un impuesto de forma progresiva a las ventas desde un planteamiento totalmente diferente al actual.

Cualquier cambio del sistema tributario tiene efectos en la interacción de los impuestos estatales con los municipales. El Congreso de los Estados Unidos tiene una preferencia por un sistema tributario completo con vacíos y exenciones, ya que da poder sobre los donantes. Pero no ven la gran posibilidad que existen en ordenar el sistema tributario y reducir la desigualdad de riqueza.

AEV/Raúl Jaime Maestre