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Gobierno de Ortega ordena impedir una manifestación opositora en Nicaragua

Las protestas contra el gobierno de Daniel Ortega habían tomado formas alternativas, después de la prohibición de manifestarse. Al menos tres heridos, entre ellos un opositor liberado alcanzado por una bomba aturdidora.

Ortega ordenó el despliegue de una caravana de 15 patrullas policiales y 14 motorizados, para impedir la marcha pacífica. El país demanda la suspensión del Estado de sitio, reformas electorales y elecciones libres. Los manifestantes, en grupos de unas cien personas, quedaron atrapados por agentes antimotines en cuatro puntos indicados para concentrarse, desde donde tenían previsto comenzar su manifestación por el sureste de Managua.

Uno de los heridos es el excarcelado opositor Pedro Estrada, que sufrió una herida en la cabeza tras caerle una bomba aturdidora en la cabeza. Los otros dos lesionados son una mujer, que se desmayó ante la arremetida policial para impedir que los opositores salieran del estacionamiento del edificio donde se resguardaban, y otro hombre, ambos sin gravedad. Los manifestantes que llegaron a los puntos de concentración gritaban a los agentes “asesinos”, “no tenemos miedo”, en tanto cantaron el himno mientras agitaban la bandera de Nicaragua.

La policía prohibió las marchas opositoras hace un año y ha acusado a sus organizadores de haber participado en un intento de golpe de Estado contra el presidente Daniel Ortega. Las autopistas principales, rotondas y diversas intersecciones de Managua fueron ocupadas hoy por agentes antidisturbios y de la Dirección de Operaciones Especiales Policiales desde tempranas horas de la mañana, según pudo constatar Efe. Cientos de patrullas, repletas de agentes policiales, fueron especialmente visibles en los primeros kilómetros de la carretera que conecta Managua con Masaya, al sureste, una de las principales autopistas de la capital.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) dijo a través de sus redes sociales que tuvo conocimiento de que los “manifestantes fueron reprimidos por la Policía Nacional cuando intentaban iniciar su marcha” y “condenó la violencia estatal”. Amnistía Internacional (AI) también se pronunció sobre los sucesos ocurridos durante la marcha y llamó al gobierno a “detener la represión”.

La marcha, denominada “Nada esta normal”, fue convocada por la UNAB para demandar la puesta en libertad de más de 100 personas, el derecho a la movilización y en memoria del estudiante Matt Romero, muerto a tiros cuando participaba en una protesta hace un año. Prácticamente desde esas movilizaciones no salía a las calles la oposición, cuyas últimas convocatorias han tenido escasa participación, aunque aseguran que la resistencia al gobierno continúa.

La dirigente de la UNAB Ivania Álvarez manifestó su certeza de que Ortega y su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, “se van a ir (del poder) porque no hay cómo se sostengan por la fuerza”. La oposición ha optado por formas alternativas de hacerse ver, como los piquetes exprés, agitar la bandera de Nicaragua, lanzar globos y pegar calcomanías para evitar ser detenidos. “La resistencia está viva, pero hay una necesidad de recuperar las calles”, señaló Álvarez.

AEV/EFE/AFP