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La guerra de amenazas entre EE. UU y China está creando “sombras” que oscurecen el panorama futuro de la economía mundial

Las preocupaciones sobre las perspectivas de la economía mundial continuaron pesando en Wall Street después que el presidente Donald Trump anunció planes para imponer un arancel del 10 por ciento sobre los restantes $ 300 mil millones del valor de las importaciones chinas. Trump reveló el plan poco después de que el representante comercial estadounidense Robert Lighthizer y el secretario del Tesoro Steven Mnuchin estuvieron en la última ronda de negociaciones comerciales en Shanghai. El presidente acusó a China de no seguir a través de promesas para comprar grandes cantidades de los productos agrícolas y detener la venta de fentanilo a los EE.UU.

Las nuevas tarifas anunciadas por Trump representan la última escalada en la guerra comercial entre los EE.UU. y China, que ha sido una nube oscura sobre la economía mundial durante más de un año. De manera típica, China respondió al anuncio de Trump con la amenaza de tomar contramedidas necesarias para proteger los intereses del país.

Economistas de diversos países del mundo expresan que “es posible que China y Europa estén planifican una larga guerra comercial con EEUU”. La base de de estas afirmaciones se centran en que el gigante asiático ha pasado del superávit al déficit comercial

A China no le preocupan los tiempos para alcanzar un pacto, a Estados Unidos sí le importa alcanzar este acuerdo lo antes posible antes de entrar en la campaña electoral de las próximas presidenciales. Por ello, eleva un poco más el grado de presión sobre el interlocutor para conseguir que este doble el brazo en un corto espacio de tiempo.

Desde 2016, Estados Unidos utiliza la política arancelaria como herramienta para presionar a sus interlocutores hasta colocarlos en una posición favorable al acuerdo. Así es como se puso en práctica primero con México y después con Canadá, con los cuales logró un nuevo marco de relaciones económicas que le ha permitido mejorar los superávits comerciales con los dos socios y también el flujo neto de inversiones y el del empleo. Los aranceles no son el fin de las políticas y por ello no se debe pensar que esto es un acercamiento progresivo hacia una nueva era de proteccionismo comercial.

F: EAEV y otras fuentes.

 

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