Apoye nuestro esfuerzo con una donación
Suscríbase a nuestros boletines

Las escuelas están cerradas en América Latina. Alrededor de 154 millones de niños entre 5 y 18 años están en casa en lugar de la escuela

No es claro cuánto tiempo durará el cierre de las escuelas y hay una buena razón para ello: Las escuelas son el lugar perfecto para que los virus se propaguen. Los estudiantes suelen estar en estrecho contacto unos con otros, en aulas a veces pequeñas, juegan en los recreos, y a veces también comen juntos. Aunque la mayoría de los niños no parecen sufrir síntomas graves al contraer el covid-19, ellos pueden transmitir el virus a los adultos de sus hogares. De hecho, existe evidencia de que cerrar las escuelas en medio de epidemias similares a la gripe puede reducir la tasa máxima de infecciones en casi un 40 por ciento.  Leer mas sobre el tema:

Sin embargo, hay costos asociados con el cierre de escuelas. Muchos estudiantes dependen de las escuelas para tener comidas diarias y estas también proveen cuidado de los niños mientras los padres trabajan. En esta nota nos centramos en un costo diferente: el efecto del cierre de escuelas en las pérdidas de aprendizaje. En promedio, en todos los estudios y todos los grados, los niños de estratos socioeconómicos bajos pierden alrededor de 0,05 desviaciones estándar durante el verano, o los equivalentes a 3 meses de aprendizaje. Los niños de familias de bajos ingresos parecen perder el conocimiento tanto de matemáticas como de lectura en comparación con los niños de familias de altos ingresos. Con el tiempo este efecto negativo se va acumulando tanto así que la pérdida diferencial del verano puede explicar parte de las brechas de aprendizaje observadas entre estos dos grupos, que comienzan muy temprano en la vida y aumentan a medida que los estudiantes crecen.

La conclusión de esta literatura es clara: los niños sufren pérdidas de aprendizaje cuando no están en la escuela. Naturalmente, muchos distritos escolares de la región intentan ayudar a los maestros, estudiantes y familias a fomentar el aprendizaje de los estudiantes mientras están en casa (lecciones virtuales, a través del envío de material físico de la escuela y por medio de llamadas, adelantar vacaciones de verano y lecciones de la escuela a través de los canales de televisión nacional, radio, TV e internet para la educación desde casa). Muchas de esas iniciativas requieren inputs complementarios: tanto materiales físicos como libros y computadoras, pero también inputs como el tiempo y capital humano de los padres. Lamentablemente, el acceso a los insumos relacionados con la escuela está distribuido de manera muy desigual en la región. En la Figura 2 se muestra la proporción promedio de estudiantes de la región que tienen acceso a diferentes insumos escolares en el hogar. Hay diferencias muy grandes en el acceso por nivel socioeconómico. Casi todos los estudiantes más ricos tienen acceso a insumos básicos para la educación en el hogar, mientras que menos de la mitad de los estudiantes más pobres tienen acceso a una computadora para hacer sus tareas escolares o acceso a Internet. Estas disparidades en el acceso a los insumos escolares en el hogar son bastante homogéneas entre los países.

AEV/BID