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Las remesas son un muro de contención de la pobreza en la región de Centroamérica en los países generadores emigrantes habría más pobres si no fuera por las remesas, según estudio de CEPAL

Según los datos de International Migration Report de Naciones Unidas, en el mundo hay 264 millones de migrantes (42 por ciento más que en 2000), los migrantes llegan en su mayoría de India (16 millones), México (12 millones), Rusia (11 millones) y China (10 millones) entre otros.

Los migrantes de El Salvador, Guatemala y Honduras—países que conforman el Triángulo Norte centroamericano—representaban 86 por ciento de todos los centroamericanos en los Estados Unidos. En 2017, los inmigrantes centroamericanos formaban parte del 8 por ciento del total de los 44.5 millones de inmigrantes en Estados Unidos.

Datos de 2017

Según el informe de la CEPAL 2019 (Panorama Social de América Latina 2019) Este reporte destaca que la tasa de pobreza en los países del Triángulo del Norte (Guatemala, El Salvador y Honduras) incluyendo Nicaragua, no ha crecido de forma alarmante porque las remesas actúan en sentido contrario, es decir, si no fuera por el dinero que los centroamericanos reciben del exterior de sus familiares las remesas desempeñan un papel importante en el alivio de situaciones de pobreza, pero evidencian la vulnerabilidad de los hogares si no reciben estos ingresos.

A nivel regional, considerando el total de población de países como El Salvador y Guatemala, Honduras y República Dominicana, las tasas de pobreza en estas naciones aumentarían entre 1.5 % y 2.4 % si las familias no recibieran dinero de sus parientes en el exterior. (Datos de Nicaragua no se tienen).

El aumento de la pobreza es más alarmante si se tienen en cuenta solamente los hogares que reciben remesas, pues este indicador de pobreza aumentaría entre 12.4 % y 27.6 % en ocho naciones de Latinoamérica y el Caribe. La CEPAL reporta que, en El Salvador, Honduras, Guatemala y Nicaragua, la evolución temporal de la participación de las remesas internacionales en la economía interna en estos cuatro países se ha multiplicado entre 2 y 16 veces entre 1990 y 2018. “Lo que pone de manifiesto no solo la vulnerabilidad ante las fluctuaciones que pudiera tener esta corriente de ingresos, sino que también es muestra del drenaje de población en edad activa que han sufrido estos países, lo que conlleva consecuencias de corto, mediano y largo plazo para el sistema económico y el entramado social”, indica el estudio.

El organismo denomina a este fenómeno “dependencia de las remesas para las economías y los hogares” y, de hecho, entre los datos de México, toda Centroamérica y República Dominicana, El Salvador es el país más dependiente de las remesas internacionales, pues este dinero es equivalente a más del 20 % de toda su economía (medida a través del Producto Interno Bruto). En la región, El Salvador ha mantenido el valor máximo de participación de remesas respecto al PIB durante las últimas tres décadas.

Y es que, de acuerdo con el reporte, en todos los países de la región en los que la pobreza se redujo fuertemente entre 2014 y 2018, la explicación principal fue un aumento en los ingresos de los hogares, principalmente por un alza en los ingresos laborales.

AEV/CEPAL