Apoye nuestro esfuerzo con una donación
Suscríbase a nuestros boletines

NICARAGUA 2020: La recesión económica tiende a profundizarse

Por Alejandro Arauz L.

Introducción

A partir de las señales que han surgido del contexto económico y político que atraviesa el país, una vez éstos transformadas y convertidos en testimonios numéricos parecen imposibles contradecir la continuidad y profundidad de una mayor recesión en 2020 la que podría ser mayor a 2019. Los fragmentos de la onda expansiva de los levantamientos sociales de abril del 2018 que, al estrellarse frontalmente con el poder del gobierno, parecen unirse y fortalecerse cada vez más, y en consecuencia se ha generado un punto de inflexión político y socialmente extendido con un fuerte cuestionamiento al orden político imperante, que a su vez transciende también a un cambio del modelo de crecimiento económico promovido por el actual gobierno desde 2007.

La economía nicaragüense es por si una economía relativamente pequeña, representa el 8.5% de la economía centroamericana. Las métricas económicas, financieras, sociales y redistributivas ocupan los últimos puestos de la región, es altamente vulnerable a la apertura comercial y su estructura productiva en conjunto con el tejido de los sectores comercial, servicios y externos están unidos por débiles esquemas tecnológicos y también frágiles ligamentos de competitividad factorial. Por consiguiente, hacen más vulnerable y frágil la económica ante fenómenos como conflictos sociales, riesgos naturales, crisis externas y presiones políticas internacionales.

Los hechos políticos y sociales de abril 2018 fueron intrínsecamente internos y trastocaron en su evolución la esfera productiva y comercial. Tal es así, que la abrupta contracción económica que se ha acumulado hasta 2019 parece intensificarse. En efecto, la contracción económica comenzó a declararse con tasas de crecimiento negativas a partir del segundo trimestre de 2018. Así, el PIB real del II Trimestre de ese periodo reflejó una disminución del 2.9% (interanual), por su parte el IMAE registró una contracción del 5.3% en mayo 2018. A partir de esas fechas ambos indicadores han mostrado a lo largo del periodo un paralelismo continuo a lo largo de 2019.

En el Gráfico No 1, se muestra la tendencia de los dos indicadores básicos que miden el comportamiento del PIB.  Primero, el Indicador que computa en términos nominales y reales el PIB trimestral y el indicador IMAE que permite en términos de números índice medir la evolución de corto plazo de la actividad económica.  En ambos indicadores coinciden sus resultados en el tiempo y evidencian con claridad la tendencia contractiva de la economía en general. 

Gráfico 1a: Tendencia de la tasa de crecimiento del IMAE durante el periodo 2008-2019

Las estimaciones a diciembre de 2019 para el PIB trimestral proporcionan resultados de una caída de la economía alrededor del -5.9% con respecto a igual periodo de 2018. En el caso del IMAE el resultado estimado es casi semejante el -6.2%, ambos en igual periodo. Considerando el crecimiento negativo acumulado a lo largo de todo el periodo en que ha prevalecido la crisis la caída de la económica representa el -9.5% respectivamente a 2019. 

Gráfico 1b: Tendencia de la tasa de crecimiento del PIB Trimestral durante el periodo 2008-2019

A esta fecha los datos oficiales mensuales (IMAE) y trimestrales del PIB y otros que son importantes para dar seguimiento a la economía, el Gobierno los ha retenido sin ningún sentido realista.  Los datos adelantados ofrecidos por el Fondo Monetario Internacional (FMI) recientemente se refieren únicamente a series anuales, aunque difieren levemente del Banco Central de Nicaragua (BCN), pero resaltan, sin embargo, la gravedad de la crisis economía del país.  Así, en 2018 el crecimiento del PIB observado por BCN fue de -3.8%, el cual coincide con el registrado por el FMI del -3.82%. No obstante, para 2019 el FMI ha proyectado una caída del PIB de -5.7% (PIB en dólares). Este organismo proyecta que el PIB real se contraiga más moderadamente en un -1.2% en 2020. Por su parte, El BCN no ha aportado nada sobre estos temas y sus proyecciones son aún desconocidas para el público en general. Esta actitud pública ha sido una práctica conocida y reiterada a la falta de “independencia política” de esta institución en actual gobierno.

En consecuencia, nuestro equipo de análisis e investigación económica (AEV) ha venido construyendo a nivel latinoamericano una MACRODATA amplia para el monitoreo permanente y adelantado, no solo de la economía nicaragüense, sino también de otras economías de la región. Con ello hemos elaborado y redactado la información que adelante se explica y detalla sobre los rasgos más relevantes de la economía de este este país y sus perspectivas para el 2020. (Ver Documento Completo)

Resultados económicos de 2019

En 2019 las medidas gubernamentales concurrieron con el mayor impacto negativo en las unidades económicas productivas, comerciales y sociales. Especialmente las de carácter fiscal y financieras, éstas para solventar la quiebra financiera del Instituto Nacional de Seguridad Social (INSS). Se adicionaron a la mismas, medidas tarifarias (energía y agua) y administrativas para acelerar y extraer más recursos impositivos de las industrias y sectores. Perjudicaron la fluidez del encadenamiento entre los sectores y paralizaron la generación de riqueza de los mismos con el aumento de los costos de transacción operativos. Los agravantes fueron trasladados al tejido económico generando mayores pérdidas monetarias, afectando no solo los márgenes de ganancia, sino también la competitividad del país, ampliando la economía informal y estimulando el contrabando.  Los resultados descritos antes se pueden valorar a través de las Tablas No 1, que describe por el lado de la Oferta las variaciones interanuales del desempeño de las actividades económicas en términos real (Base 2006). Los datos de la tabla muestran que el impacto recesivo fue generalizado en las actividades de la economía, las tasas más elevadas se concentraron principalmente en las actividades articuladoras como son el comercio, los servicios, el turismo, la construcción y el sector financiero.

Tabla No. 1:  Tasas de Variación Interanual de la estructura sectorial de la producción real (PIB) a precios de 2016

 Fuente: Elaboración AEV

El análisis realizado determina que las actividades económicas comenzaron a contraerse a partir del segundo trimestre de 2018; cuando se produjo el inicio de la crisis política. La tasa de crecimiento interanual negativa del PIB fue de -3.8% en ese año. Sin embargo, la profundidad de la contracción persistió a lo largo de 2019 con un porcentaje acumulado de -5.9%. Una contracción más profunda y extensa que ha sido causada, en parte, por el deterioro inercial que ha provocado la crisis política en sí misma, y como se expresó antes agravada por el paquete de medidas de política emitidas por el gobierno en los dos primeros trimestres de 2019.  De esta forma se estaría acumulando en ambos periodos un resultado negativo aproximado de -9.5% suficientemente importante para encontrar respuestas inmediatas en el corto plazo y enderezar la tendencia negativa del PIB. 

Se debe subrayar que la economía nicaragüense es abierta en termino arancelarios, pero no desregulada en aspectos de facilitación administrativa y operativa contribuyendo así a restringir un mayor aporte de los sectores hacia el mercado exterior. En efecto, en los últimos años las importaciones del comercio y los servicios representan conjuntamente el  36.4%  de la oferta interna de  bienes finales,  estos dos  sectores exportan el 18.4%[1] de la oferta interna.  En consecuencia, la crisis ha debilitado el encadenamiento de ambos sectores y éstos con los demás enlaces de la economía, principalmente con el sector de la construcción, el comercio exterior, los servicios de turismo. Este último había avanzado con la articulación de un tejido básico con el comercio, los servicios financieros y la industria lo que le permitió generar alrededor de US$ 645.6 millones en 2017.

En área monetaria y financiera del gobierno hizo uso de mecanismos tradicionales para reducir la oferta de dinero en el mercado y estabilizar el equilibrio monetario y financiero que fue logrado parcialmente durante 2019; gracias a flujos de ingresos de capitales de respaldo de organismos internacionales, regionales y privados. El gobierno logró tomar el controlar del déficit público reduciendo el gasto y conjuntamente con la reducción del crédito la inflación también fue controlada en digito.

Estas medias fueron ejecutadas gracias al “margen de maniobra” con el que todavía cuenta la política económica del gobierno, que ha sido respaldado por entradas de ingresos por exportaciones, remesas familiares y contribuciones menores en la parte interna y recursos internacionales, pero en menor escala.

En cuanto a la Demanda Agregada (C+G+I+EXP-IMP), que mide también las fuerzas internas del mercado, esto es, el comportamiento de los agentes económicos en el consumo, la inversión y el comercio exterior, absorbió los efectos la inestabilidad política y las medidas adoptadas por el gobierno la indujeron a ser procíclica. Así,  en la Tabla No. 2, se muestran las principales actividades también afectadas. En efecto, La Demanda Interna (C+G+I) se contrajo en 2018 el 9.1% afectada por la reducción del consumo privado, las inversiones y el gasto público.

En 2019 las medidas tributarias, administrativas y financieras “procíclicas” afectaron fuertemente la Demanda Interna (C+G+I) contrayéndola en 12.3% que unido a la contracción de 2018 ésta llegó a contraerse durante el periodo de la crisis el -20.2%; siendo el consumo privado o de las familias el más afectado producto de un menor ingreso disponible a consecuencia de la succión de recursos vía impositiva por la política fiscal y el efecto inercial de la producción. Contribuyen también la congelación de los salarios, el aumento de las tarifas de energía, el aumento del precio de la gasolina y carburantes y otras medidas absorbentes del gobierno. La inversión privada se contrajo el 17.2% y la inversión pública el 5.7%.  

Tabla No. 2 Tasas de Variación Interanual de la estructura sectorial de la Demanda Agregada a precios de 2016

Fuente: Elaboración AEV

Resumen de las medidas procíclicas del Gobierno

Las decisiones más trascendentales que el gobierno implemento en el primer trimestre de 2019 fueron fiscales a través de la reforma a Ley de Concertación Tributaria y cambios administrativos que la acompañaron, el reglamento de la Ley de Seguridad Social y otras medidas administrativas que tuvieron un efecto vertical y horizontal amplios en el tejido de las actividades productivas del país, estimándose un impacto en alza en los costos del 8.10%. Las medidas produjeron un efecto encadenado en el consumo final doméstico (procíclico): 1) la ampliación del número de bienes a ser gravados por el impuesto al valor (IVA) manteniendo el 15%; 2) el impuesto selectivo de consumo con varias modificaciones  provocaron cierre de empresas y aumento de los precios del mercado de  consumo, y un segmento importante en las materias primas; 3) el impuesto sobre la renta al incrementar  la carga fiscal del 1%  al 2% y 3% sobre los ingresos brutos  con el Pago Mínimo Definitivo (PMD). El 3% recayó sobre alrededor de 400 empresas consideradas las más grandes del país, el 2% en las empresas medianas que son la mayoría en el inventario formal de la economía. Este procedimiento afectó los flujos de caja en condiciones de inestabilidad económica y empujó a muchas empresas con márgenes de ganancia estrechos a buscar el punto de equilibrio expulsando mano de mano e incrementando los precios de productos o bienes finales. Sobre las empresas también recayó el cargo adicional de contribución patronal a la seguridad social que también fue extensivo a los asalariados. Esta media afectó notablemente la situación financiera de las empresas y de los asalariados reduciendo la capacidad de ingresos y consumo de manera transcendente.

A manera de cerrar el círculo el gobierno emprendió otras medidas, entre ellas el aumento de un 20% de la factura eléctrica de los hogares, el combustible, tasas y servicios administrativos del gobierno, etc.  

En general las medidas descritas tuvieron un carácter recaudatorio dirigida a compensar los ingresos del gobierno central ante la necesidad de financiamiento para la ejecución del presupuesto cuyos resultados se ven claramente destacados en los dos últimos trimestres del año 2019. En efecto, la recaudación solamente en el ámbito de la política tributaria generó aproximadamente C$ 7,855.4 millones (US$ 231.1 millones) permitiéndole al gobierno compensar la caída brusca de caja presupuestaria y saldar el año con un 3.2% de crecimiento recaudatorio con respecto a 2018. La transferencia de estos recursos del sector empresarial, individual y colectivo hacia el presupuesto general de la república tuvo una contribución positiva en la búsqueda del equilibrio fiscal y presupuestario del gobierno, pero con un efecto perverso hacia el consumo, lo salarios y las operaciones empresariales.  Contribuyeron a evitar la debacle y el desajuste macroeconómico el crecimiento de las remesas, las exportaciones que, en combinación con una caída en las importaciones mejoró la cuenta corriente de la Balanza de Pagos lo que se tradujo en una leve mejoría en la posición financiera internacional de país.  

Equilibrio Macroeconómico

Los objetivos del gobierno con la implementación de las medidas tributarias, financieras (INSS), crediticias y cambiaria fue el tratar de recomponer el equilibrio macroeconómico de corto plazo para evitar la fuga de las reservas y poder alinear los principales fundamentos de la posición financiera internacional del país. Pero a un costo importante pues logró trasladar los costos de este proceso a los agentes económicos y deteriorar las bases del crecimiento futuro del país.

Sin embargo, la raíz del desequilibrio económico continúa siendo político e institucional.  En general, cuando se producen medidas, como las descritas antes, que persiguen la consecución de mejorar situaciones de desequilibrio en el nivel de los agregados monetarios, estos también se tensan y no se traducen habitualmente en periodos de prosperidad económica o crecimiento. El trasfondo de las variables macros se han exteriorizados insostenibles y la desigualdad con la producción real harán surgir diferentes consecuencias más adelante en la vida económica en el país, en especial impactando los distintos déficits que serán muy difícil de controlar y resolver en 2020 y quizás después.

El gobierno logró con sus medidas contribuir a mejorar la cuenta corriente contrayendo la demanda agregada, esto también contuvo la salida de capital (IED y flujos de portafolio privado), los que se han desacelerado durante los últimos dos trimestres de 2019 y el sistema bancario ha mejorado su posición de liquidez. En general, las reservas internacionales netas (RIN) se han estabilizado después de un flujo de salida o reducción de más de US% 724.5 millones respecto al nivel del último trimestre de 2017. Pero las medidas de política económica del gobierno no han podido revertir o contener el componente inercial de los factores productivos y la competitividad de la economía.  

Los equilibrios macroeconómicos temporales durante el periodo 2018-2019 ha sido conseguidos por la suma de las medidas descritas antes, sin embargo, las fluctuaciones de los precios, la producción y los saldos externos y el efecto de la liquidez monetaria sobre la oferta y la demanda agregadas ha modificado su tendencia a medida que la producción real se contrae constantemente. Aunque se consigan coeficientes de alineación de las principales variables con respecto al PIB, estos siguen siendo frágiles por la tención contractiva del PIB que es cada vez más profunda.  En el gráfico siguiente se ilustra el comportamiento trimestral del Valor del Dinero durante el periodo 2018-2019[2]. La idea que subyace en esta representación es valorar y determinar los ajustes de la relación PIB y la Liquidez Monetaria en relación a la capacidad de adquisición de bienes y servicios en el mercado: el PIB es una variable de tipo flujo, mientras que la Liquidez es una variable de tipo stock [3]

Grafico No 2:  Valor del Dinero; PIB y Liquidez Monetaria

Lo primero que observemos con el valor del dinero (la curva de color rojo) es que ha venido descendido a un valor menor en los últimos trimestres de 2019. El comportamiento de valores mínimos se ha manifestado en los primeros trimestres de algunos años, pero la tendencia en el tiempo (mediano plazo) es persistentemente decreciente.  Hay que destacar y aclarar que en el gráfico se presenta en cada trimestre el punto de equilibrio de la oferta agregada y la demanda agregada, fijada por el respetivo valor del dinero de ese periodo. Lo relevante de los puntos de equilibrio consecutivos es la tendencia en el mediano plazo que desciende y aunque este proceso no es están radical y violento por el momento, los síntomas de paridad de valor del dinero son indicaciones de presión del gasto y el consumo y el desdén por el ahorro y la inversión en el mediano plazo. Si dicha tendencia se mantiene y se profundiza, es decir el Valor del dinero estará perdiendo más poder, y por lo tanto se están creando las bases para que los agentes de la economía disminuyen su interés en invertir y ahorrar y se produzca una presión por el consumo.

 Para que el valor del dinero se mantenga constante, la Liquidez Monetaria debe ser una variable dependiente del PIB nominal y esa liquidez hay que monitorearla y ajustarla periódicamente de acuerdo al comportamiento del PIB, para evitar distorsiones en la economía.  Y en cierta forma las políticas restrictivas del gobierno han conducido llegar a tener este control, pero basados en decisiones procíclicas por la naturaleza política de crisis, aunque se logren niveles de desequilibrios aceptables, pero se está destruyendo el largo plazo.

La economía nicaragüense por ser una economía abierta su identidad ahorro-inversión se ha venido financiando través de la entrada y salida de bienes y servicios, pero en términos muy reducidos con el capital físico interior y la ayuda del ahorro externo. Hacia adelante las perspectivas serán muy limitadas por el efecto de las sanciones del exterior. Y la otra identidad fundamental de equilibrio que es el gasto-producción, al complicarse la apertura al exterior, por las mismas sanciones, el margen de maniobra del país para mantener el equilibrio macroeconómica con financiación estaría ostentando fuertes desafíos para su consecución.

De esta manera la contracción experimentada en términos de la economía real ha transcendido al deterioro de la confianza de los agentes económicos producto de las sanciones internacionales, las cuales han agravado más las restricciones de financiamiento y han reducido la inversión, el empleo y los indicadores sociales. Aunque la inflación se ha mantenido estable y controlada en un 6.3% al final de 2019, pero el ingreso de los consumidores, el comportamiento del empleo, la producción de las principales actividades económicas, las exportaciones el comercio al por menor no tienen la fortaleza ni el apalancamiento crediticio necesario para una recuperación de corto plazo más la situación está asociada al crecimiento negativo de la economía con rasgos depresivos más fuertes en 2020.  

La recesión puede alargarse y profundizarse en 2020

La recesión parece indetenible en 2020 ya que las “fortalezas del actual modelo económico se han disipado”, el modelo en si mismo ha fracasado al carecer de “fundamentos sólidos” para generar tasas de crecimiento sostenidos en el mediano plazo y también porque las políticas económicas erigidas por el actual gobierno no fueron capaces de corregir la tendencia errática de la productividad, reducir el rezago acumulado del uso de tecnología, generar un filtrado de la riqueza más igualitario y menos concentrador con instituciones sólidas e independientes entre sí.  Aspectos mínimamente básicos para el éxito de una económica abierta. En oposición, se fomentaron los costos de transacción onerosos que alimentan la burocracia, la corrupción que aún continúan siendo sumamente dispendiosos porque continúan dañando el tejido económico y empresarial. Han afectado las raíces de la productividad (capital y el trabajo) y al final del camino el derrame de la riqueza excedente se desvaloriza.  Esta serie de elementos forman la parte inercial y las bases físicas para que la economía en su conjunto no pueda conseguir una recuperación consistente en el mediano y largo plazo y pueda enfrentar el embate de la crisis política presente y futura.   

La importancia cuantitativa de la economía del sector público ha disminuido y es difícil que para el 2020 su actividad prospere por encima del 22% del PIB, ya que el protagonismo del gobierno en cuando a los instrumentos que deba utilizar, no podrán variar mucho de los utilizados en 2019. El margen de maniobra para obtener ingresos externos e incrementar la base tributaria serán limitados por lo que se miraría empujado a enfatizar el control político y reprimir financieramente a los sectores con la extracción de recursos para garantizar el programa de gasto público aprobado recientemente y mantener incólume el poder político.

Los factores políticos sociales que dispararon el origen de la recesión han evolucionado en varios aspectos, haciendo más compleja y enérgica la presión social con el apoyo externo. Esta tendencia  parecen continuar en el ambiente del próximo año creando una vasta incertidumbre en los agentes económicos que no conseguirán actualizar su modelo interno de toma de decisiones, lo que significa que algunos no se adaptaran a la circunstancias, otros  descartaran parte de sus inversiones y proyectos, los demás reemplazaran constantemente  acciones o estrategias de sobrevivencia permisibles en función de su experiencia, a medida que exploren las sendas dinámicas y evolutivas del factor político institucional dominante del país si este aparece de forma diáfana en 2020.  

De no restablecerse la normalidad política acompañada con cambio institucional en el 2020, los datos y análisis técnicos económicos indican una potencial caída del PIB cercana al -8.6% (cercana a una depresión)[4] aproximadamente, esto colocaría al país en una gravísima posición para recomponer el tejido microeconómico, inversionista y externo prácticamente ya dañados. La desarticulación de las cadenas de valor y el suministro del exterior, sumándose también el proceso desactualizado de la inclusión tecnológica, en la educación y la salud, estaría generando vacíos muy graves para retomar una senda económica competitiva e integradora social e institucionalmente.

Los signos de invariabilidad de la política del gobierno no parecieran cambia en 2020 lo que provocaría que la población en general consiga sobrevivir dentro de un “cerco financiero” cada vez más estrecho producto de las sanciones internacionales convergentes que provienen de EE. UU y la Unión Europea con un potencial auge. La materialización de estas medidas externas más allá de los términos políticos y diplomáticos como se han venido manifestándose, afectarían el comercio internacional paralizando los tratados comerciales (CAFTA y ADA) el financiamiento y las inversiones que ahogarían la economía, a la sociedad en general y en consecuencia la gravedad financiera del país sería más profunda de la experimentada en 2019.

Nicaragua exporta a EE. UU el 58.8% de un total de 5,423.5 millones incluidas la maquila del régimen de zonas francas. Hacia la Unión Europea, exceptuando el Reino Unido, el país exporta el 8.7% de la oferta total e importa alrededor de US$ 375.4 millones de los cuales US$ 60 millones son productos farmacéuticos de alta calidad y US$ 218 millones de bienes tecnológicos, maquinaria y equipo. Son datos que se deben considerar como relevantes en perspectiva de una probable afectación de los Acuerdos suscritos igual que las inversiones y la cooperación.

El punto toral de una potencial recuperación del crecimiento está directamente vinculado al nivel existente del capital físico, el que se ha deteriorado, también la caída de la productividad y la reducción del “capital incremental” (ICOR) fundamentales para reactivar e impulsar un crecimiento ascendente.

Como se muestra en la Figura No 3, los resultados de nuestro análisis del PIB potencial, que mide la cantidad de bienes y servicios que puede producir una economía del 2020 hacia delante, al emplear con cierto grado de plenitud sus factores productivos acumulados hasta 2019, sin acelerar la inflación son muy limitados. La productividad ha retrocedido mucho, la Relación Incremental de Capital Producto (RICAP) promediado a cinco (5) años ha pasado de 3.4% (periodo 2013-2017) a 0.37% promedio en el periodo 2018-2019, si la tendencia continúa manifestándose de forma negativa la capacidad de reactivación de la economía en el corto plazo podría ser riesgosa. El riesgo que enfrentaría la recuperación sería un régimen de gastos con inflación por encima de las metas producción al dispararse las expectativas de consumo y la demanda interna superaría al PIB potencial.

Gráfico No. 3.  Tendencia del PIB potencial y Productividad

De acuerdo con el RICAP, la recomposición del tejido económico y comercial podría generar a partir de 2024 una tasa de crecimiento potencial que fluctuará alrededor de 2,8%, debido sobre todo a la expansión de la población y a la dinámica del gasto de inversión, el sector terciario y del mercado laboral

Hay que destacar que durante el periodo 2018/2019 no hubo recuperación de la inversión y la dinámica de la población fue la migración y el mercado laboral deprimido, con semejantes efectos junto con el estancamiento de la productividad, determinarán un descenso de la tasa de crecimiento potencial frágil después del 2023. Y de producirse un proceso político ambientalmente amigable, los riesgos de un crecimiento con inflación son evidentes. Por consiguiente, las tasas de crecimiento podrían ser modestas, pero asegurando el control de las variables macroeconómicas fundamentales para evitar tropiezos mayores.

En conclusión; si bien el FMI en su Declaración al término de la misión sobre la Consulta del Artículo IV de 2019, del 20 de noviembre de 2019, proyectó para el 2020 una caída moderada del PIB de -1.2%, sin embargo, nuestro interpretación y análisis sobre este dato revela “una idea que subyace en los redactores del informe” en el sentido de que este argumento se sostiene sólo bajo un escenario político proactivo.  Se colige por la argumentación económica que describe este organismo, que el -1.2% de caída del PIB estaría en función de las circunstancias de “un arribo a una posible conciliación político en el país” capaz de restaurar la confianza y los flujos de financiamiento externo para evitar una mayor contracción del crédito y el empleo. En consecuencia, sería un hecho que podrían no continuar frenando la inversión y el consumo, lo cual implicara un obstáculo significativo a la actividad económica hacia adelante.

Editado en enero 2020


[1] Análisis con base a la Matriz de Oferta de las Cuentas Nacionales del BCN.

[2] El Valor del Dinero se definir como la capacidad que tiene la moneda de un país para adquirir bienes y servicios y no se debe confundir con conceptos tales como el precio del dinero, ni el tipo de cambio. El Valor del Dinero se calcula como relación existente entre el PIB nominal y la Liquidez Monetaria, siendo que el PIB nominal es la valoración a precios corrientes de todos los bienes y servicios finales de un país o región, durante un período de tiempo específico.

[3] Valor del Dinero = PIB nominal / Liquidez Monetaria. Esta es otra forma de ver el concepto tradicional de Velocidad del Dinero desde otra óptica y cambiando paradigmas, al analizar la ecuación de Irving Fisher, si consideramos que esa variable V, multiplicada por la Liquidez Monetaria, nos indica cuánto cuesta el PIB nominal.

[4] Muchos definen una recesión como dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo. La Oficina Nacional de Investigación Económica de EE. UU adopta un enfoque más holístico, definiendo una recesión como una “disminución significativa de la actividad económica en toda la economía. De igual manera no existe un consenso claro acerca de cuándo una recesión pasa a ser depresión, hay un acuerdo tácito entre los economistas en el cual una caída del PIB superior a 10% implica una depresión. Sin embargo, ambos enfoques técnicos no son exactos, los conceptos de recesión y depresión son difusos y vagos y depende del contexto y del país.

LA-RECESION-ECONOMICA-EN-NICARAGUA-Y-PERSPECTIVAS-A-2020