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Precariedad en los hospitales de Venezuela motiva a la Comunidad internacional a pedir ayuda humanitaria urgente ante crisis de COVID-19

Human Rights Watch y los Centros de Salud Pública y Derechos Humanos de la Universidad Johns Hopkins presentaron este martes un informe pidiendo a la comunidad internacional ayuda humanitaria urgente para Venezuela.

Hasta el momento se han registrado oficialmente 1.121 contagios y 10 muertos por el nuevo coronavirus en Venezuela, pero según Human Rights Watch (HRW) la cifra real debe ser mucho mayor debido a la escasa disponibilidad de pruebas fiables, la falta de transparencia de la administración e incluso “la persecución contra profesionales de la salud y periodistas que cuestionan la versión oficial”.

“Estamos ante una situación gravísima. La falta de agua en hospitales ya era un enorme problema para el colapsado sistema de salud venezolano antes de la pandemia. Ahora, los médicos no tienen agua para lavarse las manos, que es una de las medidas básicas para prevenir el contagio”, explicó en una videconferencia José Miguel Vivanco, director para las Américas de HRW.

A su juicio, “las autoridades, fieles a lo que se hace en dictadura, se preocupan más por ocultar cifras y perseguir a quienes denuncian la realidad en el país, incluyendo médicos y periodistas, que en contener la pandemia. Lo cierto es que no sabemos cuántos casos hay en realidad, pero sí sabemos que en el contexto que documentamos, es imposible que sean los 1.000 casos que sostienen las autoridades”.

“La vida de muchos venezolanos depende de que el secretario general de la ONU lidere una respuesta humanitaria urgente y a gran escala y de que las democracias preocupadas por Venezuela prioricen presionar a (el presidente) Nicolás Maduro, el principal responsable, para que permita el acceso de esta respuesta humanitaria”, demandó.

Peligro regional. Por su parte, la doctora Katheleen Page, profesora de la facultad de Medicina de la Universidad Johns Hopkins, aseguró que “la imposibilidad de Venezuela de hacer frente a la pandemia de la COVID-19 podría provocar que más personas intenten huir del país, lo que desbordaría aún más los sistemas de salud de los países vecinos, poniendo en peligro más ampliamente la salud en la región”.

El informe de la ONG y la universidad Johns Hopkins reclama que el secretario general de la ONU, António Guterres, y el coordinador de socorro de emergencia de Naciones Unidas, Mark Lowcock, asuman el liderazgo de la ayuda humanitaria. “Es crucial que los gobiernos preocupados por a la situación venezolana despoliticen la asistencia humanitaria y que el de EE. UU. se asegure de que las sanciones vigentes no agraven la crisis ni obstaculicen los esfuerzos humanitarios”, asegura el documento.

Precariedad en los hospitales. En noviembre y diciembre de 2019, un equipo de HRW y de los Centros de Johns Hopkins realizó entrevistas telefónicas a profesionales de la salud en 14 hospitales públicos de Caracas y cinco estados (Anzoátegui, Barinas, Bolívar, Lara y Zulia). Todos ellos, salvo uno, brindaban atención de alta complejidad. Las organizaciones también llevaron a cabo entrevistas de seguimiento a algunos profesionales de la salud, y otras a actores humanitarios y expertos en sanciones entre marzo y mayo de 2020.

Las conclusiones de la investigación, que se realizó en parte antes de la pandemia, demuestran que el sistema de salud venezolano es particularmente precario y no tiene las condiciones para lidiar con la COVID-19. Preocupan especialmente que sea habitual la escasez de agua y la falta de saneamiento e higiene. Los acontecimientos en el país en los últimos meses acentúan esta preocupación.

Sin represalias. Además de pedir a la ONU que lidere, bajo la cooperación internacional, una respuesta humanitaria urgente y a gran escala, en este documento se pide que el resto de países presionen a Venezuela para que permita el pleno acceso del Programa Mundial de Alimentos de la ONU y sus socios, posibiliten que los trabajadores humanitarios locales e internacionales brinden asistencia humanitaria y tengan acceso a todos los hospitales y centros de salud para proveer insumos y asistencia.

También se hace un ruego directo a EE. UU. para asegurar que nadie será penalizado por financiar o proveer asistencia humanitaria a Venezuela en este periodo de crisis de salud pública, establecer procedimientos para que las empresas y las organizaciones puedan enviar esa ayuda sin controles excesivamente burocráticos ni demoras innecesaria y apoyar activamente un “esfuerzo humanitario robusto” liderado por la ONU en el país.

AEV/EFE, ETC