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Rechazo en Argentina por las primeras medidas taxativas al sector exportador, hubo manifestaciones en las provincias de Santa Fe, Entre Ríos y Buenos Aires en rechazo de esta medida.

Presidente de Argentina decretó un cambio en el esquema de las retenciones al sector agrícola. La normativa deja sin efecto el tope máximo de retención de $4 por dólar y aumenta los derechos de exportación para determinadas posiciones arancelarias. De esta manera, la retención a la soja, que era de 18%, subió a 30%, en tanto que trigo, maíz y otros productos tendrán una tasa de 12%, mientras que, en carnes, leche en polvo, harinas y legumbres será de 9%.  “Arrancamos mal”, apuntó el nuevo presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Jorge Chemes, en respuesta a la disposición del Fernández. “Es increíble que el sector que más recursos le da al Estado no tenga pleno reconocimiento. Se sigue viendo al campo como una fuente de recursos fiscales. No se toma conciencia del lugar que ocupa en el país”, aseveró Chemes.

El directivo resaltó que el impacto que esta medida tendrá sobre la rentabilidad del sector será “muy fuerte”. “La historia en Argentina marca que cuando se han aumentado las retenciones, la actividad se para”, resaltó, a la vez que aseguró que hasta el momento no han tenido ningún contacto por parte del nuevo ministro de Agricultura, Luis Basterra. “El Gobierno nos tendría que recibir para intercambiar ideas sobre cómo sigue hacia adelante. Es fundamental que nos escuchen”, afirmó.  “Arrancamos mal”, apuntaron desde Confederaciones Rurales Argentinas (CRA) en respuesta a la norma de Fernández.

“Los derechos de exportación generan efectos económicos negativos que son crecientes a mayor tiempo de vida del impuesto; los productores modifican decisiones productivas y tecnológicas en función de la presencia del tributo, y esta acumulación de cambios de comportamiento va generando costos crecientes en el sistema y por ende sobre toda la economía”, explicó el economista jefe del Instituto de Estudios sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral) de la Fundación Mediterránea, Juan Manuel Garzón, en diálogo con El Economista.

Garzón dice que sería esperable que en el ciclo 2020/2021 se reduzca el área sembrada con trigo, retrocedan los cereales de verano, gane tierras la soja, caiga el uso de fertilizantes, de semillas de alta calidad, etcétera. Es decir, que el sistema se defienda, pero reduciendo su productividad y su sustentabilidad futura. “No debería sorprender si la producción del ciclo 2020/2021 cae respecto a los ciclos previos”, afirmó.

AEV/Eleconomista.arg