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Se acerca la hora de consumar el divorcio de Gran Bretaña de un “Brexit”: la paciencia de París se agota

Si en la Unión Europea hay un Estado con una posición clara de cara al “brexit”, ese es Francia: al contrario de Berlín, París ha manifestado explícitamente que no quiere darles más tiempo a los británicos para que se deslinden del bloque comunitario. Al ser consultadas fuentes cercanas al presidente galo aseguran que Emmanuel Macron no ve con buenos ojos la postergación de la fecha del divorcio. Esa determinación puede convertirse en un problema serio porque, si el Reino Unido solicita una prórroga, su aprobación por parte del Club de los Veintisiete debe ser unánime. Así, Macron juega un rol decisivo en este drama.

El Palacio del Elíseo ya había hecho gala de su severidad en marzo de 2019 y ahora vuelve hacerlo: si de él dependiera, Gran Bretaña abandonaría las filas de la Unión Europea a más tardar el 31 de octubre. “No podemos empezar a renegociar el asunto cada tres meses”, dijo recientemente el ministro de Exteriores de Macron, Jean-Yves Le Drian. El primer ministro, Édouard Philippe, subrayó que su país estaba preparado para la ruptura. En términos más concretos, eso significa que Francia, en cuyo extremo noroccidental terminará el mercado interno comunitario cuando se consume el “brexit”, está lista para activar los controles aduaneros.

A Francia no le conviene que se prolongue demasiado el proceso de separación de Gran Bretaña y el bloque europeo. La Défense, el distrito financiero de París, aspira desde hace mucho tiempo a desplazar a la City de Londres como el principal imán de capitales en el Viejo Continente. Según la organización sin fines de lucro Paris Europlace, que promueve las ventajas de invertir en la capital francesa, la salida del Reino Unido generaría unos 8.000 nuevos puestos de trabajo tanto en el sector financiero como en el industrial. Esos cálculos y proyecciones se verían comprometidos si el camino hacia el “brexit” se alarga. “Los franceses no comulgan con la idea de que los británicos deberían quedarse dentro de la Unión Europea a cualquier precio”, confirma Christian Lequesne, del Centro de Estudios Internacionales de la Escuela Superior de Ciencias Políticas, con sede en París. El politólogo sostiene que, desde la perspectiva del Gobierno francés, la posición de los alemanes frente al “brexit” luce demasiado blanda. “Macron está impaciente por salir de una Europa en crisis y por empezar a implementar las reformas pendientes”, arguye Lequesne.

¿Tiene esto sentido?. ¿Apurarse a enseñarle la puerta a los británicos por un mero empeño reformador? Mujtaba Rahman, quien conoce a la UE por dentro desde que trabajara para la Comisión Europea, cree improbable que esos sean los motivos detrás de la postura francesa. A su juicio, la línea dura de Macron no pasa de ser parte del negocio político, una posición de negociación asumida para ganar mayor espacio de maniobra frente a los británicos. No cabe esperar que Francia se muestre como el más inflexible de los socios europeos, augura Rahman, profesor de la London School of Economics y de la Escuela Parisina de Asuntos Internacionales.

Hacerse el intransigente sólo aislaría a Macron y reduciría sus probabilidades de sustituir a la canciller de Alemania, Angela Merkel, como el líder europeo más fuerte, enfatiza Rahman. Eso sí, advierte, Macron estaría abierto a negociar una nueva fecha para el “brexit”, pero no la cancelación de la salida de Gran Bretaña.

AEV/erc