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Acuerdo histórico de países del mundo sobre impuesto corporativo global golpearía a los países con paraísos fiscales

El primero de julio de este año un total de 130 países llegaron a un histórico acuerdo de reforma fiscal para las multinacionales que incluye un impuesto mínimo sobre los beneficios de “al menos el 15 por ciento”, bajo los auspicios de la OCDE y el G20. Esta reforma fiscal podría afectar fuertemente a los países que centran su actividad económica y financiera en los llamados “paraísos fiscales” en América y Latina y Caribe don existen grandes centros financieros.

Los países que debatían en el seno de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) llegaron al acuerdo para reformar el sistema fiscal internacional y que incluye, como estaba previsto, un tipo mínimo de Impuesto de Sociedades a nivel global del 15%. Con ello, la OCDE espera que este marco genere 126.400 millones en ingresos fiscales anuales para los Gobiernos de todo el mundo. La declaración sobre fiscalidad fue sido firmada por 130 países del mundo, representantes del 90% del producto interior bruto (PIB) a nivel mundial. Entre ellos se encuentran China y Estados Unidos, así como el resto de potencias europeas, entre ellas España.

La región del Caribe tardará años en recuperarse de la pandemia global que arrasó el turismo, su principal motor económico. Ahora, una nueva tormenta amenaza su sector financiero offshore. Mientras algunas de las economías más grandes del mundo consideran planes para adoptar un impuesto corporativo mínimo global, pocos lugares se verían tan perjudicados como los paraísos fiscales del Caribe.

Sin embargo, los participantes de la negociación se han comprometido a finalizar el trabajo técnico para el mes de octubre de 2021. La implementación efectiva de esta fiscalidad internacional no se dará hasta 2023.

En el caso de la región de Latinoamérica y el Caribe, habrá un efecto directo en los países que cuentan con escasos recursos naturales o grandes industrias, y depende de atraer negocios internacionales con tasas muy bajas, por ejemplo: Anguila, las Islas Caimán, las Bahamas, las Bermudas, las Islas Vírgenes Británicas y las Islas Turcas y Caicos las que no cobran impuesto de renta corporativo.

En otros países como Puerto Rico y Barbados ofrecen tarifas lo suficientemente bajas para ser atractivos. En muchos casos hay empresas tienen cierto nivel de cuidado a la hora de declarar beneficios, especialmente de patentes, marcas y otros activos intangibles, y pueden reducir los impuestos a pagar al trasladar ingresos a subsidiarias en paraísos fiscales.

El desincentivo de algunas empresas de recurrir a paraísos fiscales después del 2003 se genera como producto de que con la “nueva disposición fiscal” una empresa de un país determina que pague el 0% en las Bermudas igual debería un 15% adicional en su país de origen. Eso desincentivaría que empresas globales se establezcan en las islas propensas a ofrecer bondades fiscales como por ejemplo en la región del Caribe y otros continentes. De esta manera, esta situación de los países que serán afectados, no tiene otra que verse obligados a formular planes de crecimiento y desarrollo, ya que tanto la pandemia con el efecto fiscal de la medida internacional, afectara potencialmente no solo la recuperación sino también el crecimiento de largo plazo.

Por ejemplo, las Islas Caimán son hogar de unas 100.000 empresas y el sector financiero que las respalda representa aproximadamente la mitad de su economía. Pero la mayor parte de esas corporaciones son consideradas como servicios financieros regulados, incluidos bancos, vehículos de inversión y fondos de cobertura, que podrían estar exentos en virtud del acuerdo fiscal global, aunque los detalles de las exenciones aún se están negociando.

De igual forma, Puerto Rico, un territorio estadounidense de 3.3 millones de habitantes, que posee un nivel muy bajo de infraestructura y eléctrica, ha sido golpeado por huracanes y terremotos. Y gracias a sus bajos impuestos corporativos, es favorecido por las empresas farmacéuticas y aeroespaciales. La fabricación representa aproximadamente el 50% de la economía de la isla y el 35% de los ingresos del Gobierno local.

Los bajos impuestos de estos países, ha sido una de las pocas formas en que el Caribe puede atraer inversión extranjera, algo crucial después de que la región se llenó de deudas para enfrentar la pandemia. Trece países caribeños tienen ahora promedios deuda-PIB de más del 60%, y Barbados, Belice, Dominica y Surinam tienen promedios de deuda que superan el 100%, según el Banco de Desarrollo del Caribe.

 

AEV/Fuente: OCDE/CELADE.


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