Apoye nuestro esfuerzo con una donación
Suscríbase a nuestros boletines

Análisis sobre la debilidad estructural de la economía española ante una nueva crisis

Los indicadores macroeconómicos del Gobierno no tienen buenas noticias e indican una reducción de las ventas de las grandes empresas, una caída del indicador de confianza industrial, un descenso en la matriculación de automóviles ( -11,1 por ciento), una reducción en la entrada de pedidos industriales y 5 meses en negativo de la demanda de la electricidad. Claramente estos indicadores y elementos externos que afectan a nuestra economía como es la guerra comercial entre China y Estados Unidos, la incertidumbre política de Argentina e Italia, el Brexit o la crisis de crecimiento económico de América Latina, así como la falta de Gobierno en España, se puede decir que el país

España tiene deficiencias estructurales graves como la alta tasa de paro, no se han llevado a cabo políticas de reformas, el déficit presupuestario español es demasiado alto, industria muy automatizada y las empresas no están recibiendo los incentivos necesarios.

Si hay una nueva desaceleración tendrá que volver de nuevo la contención en los sueldos de los trabajadores, por tanto, se tendrá que asumir una disminución de los costes salariales a nivel empresarial, una nueva disminución de la recaudación los impuestos y recortes al gasto público.  Además, a todo lo anterior se le debe añadir el incentivo a la innovación para ampliar el stock de capital y, en definitiva, una política de oferta y, no tanto de demanda, como vienen aplicando hace tiempo los bancos centrales.

Las exportaciones y turismo en peligro por la desaceleración de los vecinos europeos por la guerra comercial entre Estados Unidos y China que afectan al sector industrial. Los principales mercados que se están estancando son con el Reino Unido (Brexit) y el alemán (desaceleración de su economía).

Aunque de momento no se está afectando a la parte financiera que es la prima de riesgo y a los tipos de interés de los bonos y letras del Estado que están todavía en mínimos históricos, pero se corre el riesgo de entrar en recesión, debido que más del 60 por ciento de las exportaciones se dirigen a Europa. Por tanto, la economía de España no es la economía de alemana la que no está preparada para una nueva crisis, ya que la diferencia con la anterior gran crisis, del 2008, es que en ese tiempo España tenía un déficit de cuentas exteriores, pero con un superávit presupuestario.

En esta situación, la gran incógnita es cómo prepararse para superar la crisis lo mejor posible. Si se prorrogan los Presupuestos Generales del Estado aprobados por el Gobierno del PP, ya que los del PSOE no se han llegado aprobar, puede ser una buena noticia, ya que son presupuestos que contienen el gasto público. Los Presupuestos Generales del Estados aprobados por el Gobierno del PP se puede cumplir con las estimaciones del déficit acordadas con la Comisión Europea. De momento, la solución está en manos de la política monetaria que decida aplicar el Banco Central Europeo (BCE), y sólo le tocaría volver a llenar los mercados de liquidez como ha hecho durante años atrás.

El otro factor es político, ya que tener un Gobierno en funciones, con el que por primera vez los presupuestos de las autonomías serán restrictivos, lo que va a facilitar a neutralizar los excesivos gastos de los famosos ya ‘Viernes sociales’ del PSOE. Si se entra  en una nueva rueda de restricciones estructurales, también será lo más adecuado tener indexadas las pensiones al índice de revalorización (IPR), es decir, al incremento del 0,25 por ciento como mínimo en períodos que va mal la economía y no al IPC.

La incertidumbre se afianza mantener un Gobierno en funciones lo que siempre causa inseguridad, por eso es difícil la solución para resolver los principales problemas de España, que son la inestabilidad política, la fiscal y la seguridad jurídica.

AEV/TIMES