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Centroamérica no puede continuar por la senda de una política fiscal de sobrevivencia, advierte el ICEFI

El estudio realizado por Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (ICEFI) en agosto 2018, pone de manifiesto la tendencia de la política fiscal, el gasto público de los gobiernos centrales de la región. Según el Estudio en  2018  se  ubicará  en  promedio  en  torno  al  18.3%  del  PIB,  con  un  ligero aumento con respecto a 2017, cuando  llegó  a  representar  18.1%  del  PIB.  Guatemala  es  el  Estado  que  más  se  aleja  de  ese  promedio,  al  tener  un  gasto  público  que  no  supera el 12.1% del PIB.

En cuanto a  la  carga  tributaria,  esta  presenta  una  continuada  tendencia  a  la  disminución:  en  2016  la  carga  tributaria  llegó  a  14.2%,  en  2017  alcanzó  los  14.1%  y  2018  cerrará  en  14.0%.  Esta  disminución  en  el  esfuerzo tributario es observable en Costa Rica, Guatemala, Nicaragua y Panamá, y está pesando mucho más que  los  aumentos  de  recaudación  esperados en El Salvador y Honduras.

El panorama fiscal y diversos fenómenos  están  afectando  la  recaudación: pérdidas de capacidades en  la  gestión  de  la  recaudación  de  las  administraciones  tributarias  y  crisis políticas, entre otros. El  objetivo  fiscal  prioritario  en  muchos  países  de  Centroamérica,  sobre  el  que  se  establecen  planes  de  acción,  es  la  limitación  del  crecimiento  de  la  deuda pública y el déficit fiscal. Esta forma de pensar, diseñar y ejecutar la política fiscal, infortunadamente resta capacidad para que esta política cumpla con su función de promoción del crecimiento económico, aumento del  bienestar  social  y  legitimidad  del Estado frente a sus habitantes.

Los Estados de Centroamérica, con diferente intensidad, perviven bajo sistemas de gobierno con políticas fiscales  de  sobrevivencia.    Este  sistema no solamente tiene efectos cuantitativos,  de  corto  plazo,  en  el  gasto  público,  también  induce  cambios cualitativos y estructurales al provocar que áreas cada vez más grandes de la vida social terminen supeditadas a la lógica del mercado y de la acumulación. Bajo esa lógica —que provoca incertidumbre, aumenta la desigualdad y aleja a los Estados del cumplimiento de la Agenda 2030—, siempre  es  momento  de  reducir  el  gasto  público,  evitar  el  pago  de  impuestos  o  privatizar  funciones  o  servicios  que  la  cada  vez  más  mermada  administración  pública  es incapaz de ejecutar exitosamente.

En Centroamérica se puede observar cómo el crecimiento económico promedio del istmo continúa con poco vigor, con una tasa real promedio esperada para 2018 de 3.8%, menor al dinamismo observado en 2015, cuando la región creció 4.1%. A nivel mundial, el crecimiento económico mejorará tímidamente este año, lo que afecta la demanda de productos centroamericanos, ha sido la inestabilidad política —observada en Nicaragua, Guatemala, Honduras y Panamá— uno de los factores que más perturba la economía y la gobernabilidad democrática centroamericana.

Ver documento completo.http://icefi.org/sites/default/files/perfiles_macrofiscales_de_ca_no_10_.pdf