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¿Cómo construir una nueva mano invisible ?: Es la mano invisible un hecho practico para mejorar la competencia y la redistribución de la riqueza…?

Al final de escrito se adjunta un link que nos presenta la posibilidad de cómo construir una nueva mano invisible…?. De hecho, el articulo parce interesante para economistas, filósofos y sociólogos…la idea del autor está basada en “una nueva versión de la mano invisible” la que se basa en imitar ejemplos de la naturaleza viviente…, “como las células que benefician a los organismos multicelulares y los insectos sociales que benefician a sus colonias”… la propuesta circunscribe el siguiente elemento:  los seres humanos o el “Homos Economicus” debe o puede  aprender  a funcionar en dos capacidades: 1) “ si como diseñadores de sistemas sociales y económicos; y 2) como participantes en los sistemas que diseñamos. Como participantes, no debemos tener en cuenta el bienestar de todo el sistema, en la clásica moda invisible de la mano. Pero como diseñadores, si debemos hacerlo…entonces la mano invisible debe construirse, lo que sería una contradicción de términos según el viejo concepto…”

Un poco de historia sobre la mano Invisible subyace cuando este concepto fue creado por el filósofo Adam Smith que expresa, en economía, la capacidad autorreguladora del libre mercado. Fue acuñada en su Teoría de los sentimientos morales (1759), y popularizada gracias a su obra magna, La riqueza de las naciones (1776), a pesar de que sólo aparece una vez en este último texto.

Los teóricos economista han aceptado que tanto la teoría de la mano invisible como el laissez faire -expresión popularizada por el fisiócrata Jean-Claude Marie Vicent de Gournay en la década de 1750- representan los fundamentos ideológicos del liberalismo clásico, aunque este último concepto no se menciona ni dogmática ni literalmente en ningún trabajo de Adam Smith (ni tampoco en los trabajos de otros economistas de la misma corriente, como David Ricardo o Thomas Malthus).

En su Teoría de los sentimientos morales (1759), Smith aduce que, contrariamente a lo asegurado por Thomas Hobbes, el egoísmo psicológico no constituye las bases de todo comportamiento humano, sino que esas se encuentran en el proceso de simpatía (o empatía), a través del cual un sujeto es capaz de ponerse en el lugar de otro, aun cuando no obtenga beneficio de ello. Lo anterior, junto a un egoísmo racional, llevaría indirectamente al bienestar general de las sociedades a través del proceso de una mano invisible.

Posteriormente, en La riqueza de las naciones (1776), Smith profundiza o modifica esta lógica, indicando que dicho proceso se ve expresado a través de la competencia y de otros mecanismos que serían capaces por sí mismos de asignar con eficiencia y equidad tanto los recursos como el producto de la actividad económica (eficiencia económica).

La sugerencia de la mano invisible, como generalmente se la entiende, supone la acumulación de la problemática de la justicia social -independientemente de la acción al respecto por el Estado- solo en la política económica o, más específicamente, en la actividad económica por sí sola. Según esta visión, la mano invisible compensa las acciones y regula las conformaciones sociales. Posteriormente, ya en pleno siglo XX el economista austríaco Friedrich von Hayek buscó reemplazar o complementar la sugerencia con la de un “orden espontáneo”, que conduciría a “una asignación más eficiente de los recursos de la sociedad que cualquier diseño puede lograr.

Ahora en este artículo surge una nueva ideas sobre el tema….http://evonomics.com/new-invisible-hand-conversation-peter-barnes-david-sloan-wilson/

Para Smith ese elemento de justicia tiene una función fundamental como “el pilar principal que mantiene todo el edificio” (de la vida social) (ver “Teoría de los sentimientos morales”), es decir, es el fundamento que hace posible mantener una cohesión social; cohesión que sustenta el orden público necesario -en la opinión de Smith- para asegurar el buen funcionamiento económico.7​

La Mano Invisible, tal como la conciben los entusiastas del laissez faire, requiere que la competencia y los precios funcionen correctamente. La competencia es necesaria para la eficiencia, la innovación y para evitar que una pequeña minoría obtenga demasiada riqueza y poder. Los precios son necesarios para transformar un vasto mar de información dispersa en puntos de datos únicos que los responsables de la toma de decisiones económicas pueden usar. Pero la falla del mercado surge cuando la competencia es insuficiente o cuando los precios carecen de información crítica.http://evonomics.com/new-invisible-hand-conversation-peter-barnes-david-sloan-wilson/

Por Eco-Vision