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Cuba busca evitar la fuga de capitales: nuevas tiendas para captar divisas

Para obtener divisas, el gobierno cubano vende electrodomésticos y otros productos directamente en dólares estadounidenses. Esta medida ejerce presión sobre la moneda cubana. ¿Es este un paso hacia la unión monetaria?

Doce tiendas en La Habana y una en Santiago de Cuba abrieron hace menos de dos semanas, donde se puede pagar en dólares estadounidenses y otras diez monedas extranjeras, incluido el euro. El gobierno está planeando abrir un total de 77 tiendas, al menos una en cada provincia. Para comprar en estas ellas, los cubanos tienen que abrir una cuenta en dólares estadounidenses en un banco estatal. Se dice que en la primera semana se abrieron alrededor de 10.000 cuentas bancarias.

Los cubanos están acostumbrados a hacer cola por los productos que escasean por estos tiempos, como la gasolina, el aceite comestible, huevos o carne. En algunos puntos de La Habana, la gente se aglomera, desde hace más de una semana, ante la tienda Panamericana, en la planta baja del Edificio Focsa, un edificio de apartamentos construido en la década de los 50.

Adrián, quien no quiere dar a conocer su apellido, empuja un congelador: “Estaba pensando en importar un congelador”, dice, “pero con el vuelo y la aduana, habría sido más costoso”. En las nuevas tiendas, sale más barato que en “Revolico”, el ebay cubano, o en la calle. Por el congelador pagó poco más de 450 dólares estadounidenses. Se ahorró entre 100 y 150, cree. “Finalmente, una medida significativa del gobierno”, añade.

Hasta ahora, los cubanos solían volar a Panamá o México para comprar electrodomésticos, televisores y productos de todo tipo. Panamá incluso ha emitido ocasionalmente visas especiales, de corta duración, a pequeños comerciantes cubanos. Alejandro García, que trabaja en el sector privado calcula que “en cada avión a Panamá puede haber entre cincuenta o cien cubanos. Cada uno con unos pocos cientos de dólares en sus bolsillos. Así se puede deducir cuántos dólares salen del país todos los días”. Una gran fuga de divisas. El Havana Consulting Group, con sede en Miami, estima que alrededor de 2 mil millones de dólares se van al extranjero anualmente.

“Tenemos que usar (la fuga de capitales) como fuente de divisas para renovar nuestra industria, nuestras tiendas, en resumen, nuestra economía”, dijo el vicepresidente Salvador Valdés Mesa en la televisión estatal. Las tiendas de divisas son un intento de detener la fuga de capitales y captar divisas.

La situación financiera de Cuba se ha deteriorado drásticamente en los últimos meses debido al endurecimiento del bloqueo por parte de Estados Unidos. Washington sancionó recientemente las transferencias de dinero, el turismo de EE. UU. a la isla y los suministros de petróleo.

El economista cubano Omar Everleny, anteriormente en la Universidad de La Habana, ahora consultor independiente, considera que la apertura de tiendas en dólares es “una medida inteligente”. Pero advierte: “Este país necesita crecer económicamente para aumentar la oferta de bienes y evitar la inflación”. Una característica especial en Cuba es que hay dos monedas desde 1994: el peso nacional (CUP) y el peso convertible (CUC). El peso convertible se devaluará con la introducción de las nuevas medidas para priorizar el dólar estadounidense y otras monedas, cree Everleny. Por las tiendas de divisas, aumentará la demanda de dólares estadounidenses y, por lo tanto, el precio del dólar estadounidense.

El sociólogo cubano Mario Valdés Navia escribe en el blog “La Joven Cuba” sobre “la ‘redolarización’ electrónica”, aludiendo al hecho de que en las tiendas recién abiertas solo se puede pagar con tarjeta de crédito en dólares. Esto contradice a Gladys Hernández Pedraza, del grupo cubano de expertos Centro de Investigaciones de la Economía Mundial (CIEM). El objetivo de las medidas no es la dolarización, sino a medio plazo estabilizar su propia moneda y abolir el sistema de doble moneda.

Entre la población corre el rumor de que la apertura de tiendas de divisas es el primer paso hacia la tan esperada unión monetaria, y que incluso es inminente. “No lo creo”, dice Everleny, “porque, en el fondo, se está introduciendo una tercera moneda. En lugar de impulsar la unión monetaria, se retrasará esa decisión”. Él sigue creyendo que es una medida positiva. Pero el Gobierno debe utilizar los ingresos en dólares para estimular la economía; y “se deben seguir aplicando otras medidas durante los próximos meses”.

AEV/(rmr/jov)