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El economista Nouriel Roubini describe la recesión que se viene

El economista turco se ha hecho célebre por hacer pronósticos apocalípticos y acertar con sus análisis sobre el rumbo de las economías globales sujetas a las leyes del mercado.

Roubini diferencia la crisis de 2008 y el shock de oferta negativo que se avecina: “la primera fue un shock negativo de la demanda agregada; esta vez, el mundo se enfrentará a shocks negativos sostenidos de la oferta, que exigirán una clase de respuesta muy distinta y tratar de deshacer el daño con un estímulo monetario y fiscal interminable no será una opción sensata.

Nouriel Roubini, economista turco doctorado en la Universidad de Harvard -también conocido como el Doctor Catástrofe- se hizo célebre por advertir con dos años de anticipación la crisis de 2008; ahora ha vuelto a pronosticar que en 2020 se darán las condiciones necesarias para una nueva crisis, seguida de una nueva recesión. En su texto, “La anatomía de la recesión que viene” plantea que hay tres posibles shocks de oferta negativos capaces de provocar una recesión global en 2020. “Todos ellos son reflejo de factores políticos que afectan las relaciones internacionales; dos involucran a China, y Estados Unidos está en el centro de cada uno de ellos. Además, ninguno admite tratamiento con las herramientas tradicionales de la política macroeconómica anticíclica”.

Pero advierte que hay una diferencia entre la crisis financiera global de 2008 y los ‘shocks’ de oferta negativos que pueden afectar a la economía global hoy, reflejo de factores políticos que afectan a las relaciones internacionales, y que aplicar estímulos monetarios y fiscales interminables sería un error. “El primer shock potencial deriva de la guerra comercial y de monedas entre Estados Unidos y China, que se agravó cuando Trump amenazó con imponer más aranceles a las exportaciones chinas y señalarlos como manipuladores cambiarios (…) El segundo tiene que ver con la guerra fría que se está gestando lentamente entre Estados Unidos y China en torno a la tecnología. En una rivalidad con todas las señas de una “trampa de Tucídides”, China y Estados Unidos compiten por el dominio de las industrias del futuro: la inteligencia artificial, la robótica y el 5G. Estados Unidos incluyó a Huawei en una “lista de entidades” reservada a empresas extranjeras a las que considera una amenaza a su seguridad nacional. El tercer riesgo tiene que ver con el petróleo: si bien sus precios han disminuido, y una recesión activada por una guerra comercial, monetaria y tecnológica deprimiría la demanda de energía y presionaría a la baja sobre los precios, la confrontación de Estados Unidos con Irán puede tener el efecto contrario. A los ojos de Roubini estos tres shocks son estanflacionarios, al provocar un encarecimiento de las importaciones de bienes de consumo, insumos intermedios, componentes tecnológicos y energía, y al mismo tiempo reducir la producción al trastocar las cadenas globales de suministro. Además, “la guerra comercial y de divisas y la competencia tecnológica se amplificarán mutuamente”.

Dice el profesor de Harvard que “es fácil imaginar de qué manera la situación actual puede llevar a una implosión total del sistema internacional abierto de comercio. De modo que cabe preguntarse si las autoridades monetarias y fiscales están preparadas para un shock de oferta negativo sostenido, o incluso permanente (…) Los grandes bancos centrales siguen políticas monetarias expansivas, porque la inflación y sus expectativas siguen siendo bajas. De modo que cualquier presión inflacionaria derivada de un shock del petróleo la percibirán como un efecto nivel de precios y no como un aumento de inflación.

AEV/Editorial ALR