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La guerra comercial que impulsa Trump afectaría no solo a EE:UU sino también al comercio mundial

Si las primeras semanas tras la victoria de Trump en las elecciones en Estados Unidos el mercado solo se fijó en los puntos positivos de su elección, tras los primeros movimientos del magnate norteamericano en el despacho oval, las preocupaciones por una posible guerra comercial y un giro proteccionista se han multiplicado. Uno de los puntos claves del programa del presidente es el Border Adjustment Tax (BAT, un impuesto para las importaciones) que tendría un fuerte impacto en las ganancias de las compañías importadoras. Según los cálculos de Barclays, implementar esta medida supondría neutralizar el 50% del impulso a los beneficios que implicaría el recorte impositivo anunciado por Trump. Los aranceles se comerán la mitad de las ventajas fiscales que trae Trump

La distribución y el consumo duradero serían los sectores más golpeados Las compañías exportadoras, beneficiadas si se aprueban estas medidas

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“Asumiendo un impuesto corporativo del 20%, estimamos que el beneficio por acción (bpa) del S&P 500 tendría un impulso del 12%, pero el BAT sería un viento en contra directo del 6%”, apuntan desde la entidad británica, donde aseguran que “los efectos secundarios supondrían un menor crecimiento del PIB y una subida del dólar, por lo que la bolsa americana realmente no tendría ningún estímulo por los programas de la Casa Blanca”.

En algo en lo que coinciden los expertos es en que las posibilidades de que esta reforma se apruebe no son excesivamente altas y en que, en caso de que se ratifique, los principales sectores afectados serían los exportadores.

“En nuestra opinión, es incierto si este tipo de impuestos serán incluidos en la reforma que esperamos entre 2017 y 2018. Nuestro escenario central es que no sean introducidos (…) y sospechamos que pasará en la Cámara de Representantes, pero no en el Senado”, apuntan desde Citi.

Por su parte, el equipo de Barclays destaca que “dada la magnitud del impacto potencial de estas medidas, la disrupción que supondría en los negocios y la aparente falta de acuerdo entre las autoridades, vemos la probabilidad de que se apruebe como relativamente baja, al menos en el corto plazo”.

En cualquier caso, desde la entidad británica calculan que la puesta en marcha de estos aranceles podría reducir las ganancias de las mayores industrias importadoras en torno a un 20% y que las de los exportadores experimentarían un impulso del 10%.

Por sectores

Más allá de que los principales perdedores de este tipo de medidas sean las compañías que dependen más de las importaciones, en Citi destacan que también hay que tener en consideración los efectos sobre el dólar, ya que “cualquier cambio en el tipo de cambio real podría afectar más a un determinado sector en términos relativos”.

Por: CARLOS JARAMILLO. El Economista.