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Pekín no tiene prisa en llegar a un Acuerdo con Trump.

Para muchos analistas del mundo, hay una estrategia de fondo que envuelve al mundo con la guerra comercial de EE.UU y China.  A china no le interesa mucho, a pesar de comenzar a tener déficits en la cuenta corriente, en arribar a un Acuerdo con EE.UU.  Pero, bajo la óptica de un político cortoplacista como Trump; pero con una Administración largoplacista; cuyo objetivo es mantener el crecimiento de la economía americana interviniendo el déficit en la cuenta corriente sobre todo con China, la estrategia de desgaste está consiguiendo resultados positivos. Por un lado, ha logrado prolongar la fase expansiva del ciclo económico más larga de su historia gracias a la reforma fiscal (la cual supuso una repatriación de capitales cercana a los 2 billones de dólares) y, por otro lado, una reducción del déficit comercial con China de 20.000 millones de dólares en el acumulado enero-junio con respecto al año anterior, gracias a una reducción muy significativa de las importaciones, deteniendo la sangría que en 2018 alcanzó los 419.527 millones de dólares, según el Departamento de Comercio de EEUU.

Sin embargo, ¿qué impacto está teniendo en China la tensión entre las dos mayores economías del mundo? Los últimos datos apuntan a un impacto negativo, no solo en las cuentas exteriores de China sino también en los intercambios de tecnología e inversiones tanto con Estados Unidos como con el resto del mundo. En el primer trimestre del año, las exportaciones chinas a Estados Unidos cayeron un 9% interanual, mientras que las importaciones globales descienden a un ritmo interanual del 2,4% y el saldo por cuenta corriente es hoy la mitad que hace cinco años (apenas 49.000 millones de euros, un 1,5% del PIB), según la Administración china.

El deterioro de la posición comercial de China con el exterior no se debe en su integridad a la “guerra comercial”. La tensión China-USA acelera la reconversión de las cuentas exteriores chinas, pasando de ser un país con fuertes superávits comerciales a una situación cercana al déficit, debido a que los recursos que se exportaban ahora se necesitan para suministrar al consumo interno. En marzo de 2018 registró su primer déficit por cuenta corriente (-1,1% del PIB). El giro que está dando China hacia el interior, dedicando menos recursos financieros a su expansión exterior, es un giro defensivo frente al liderazgo tecnológico de Estados Unidos y, por tanto, creen prioritario dedicar más dinero a innovación tecnológica que sustituya el superávit de inversiones americanas y coloquen a la tecnología china como la más importante en campos especialmente delicados como las redes de telecomunicaciones o la inteligencia artificial, entre otros.

F: EAEV y otras fuentes.

 

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