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Riesgos de una posible invasión militar de EE. UU a Venezuela

El pasado agosto 2018, durante una reunión en la Oficina Oval, el presidente estadounidense Donald Trump hizo una pregunta que sobresaltó a sus asesores: dado que la situación en Venezuela amenaza la seguridad regional, ¿por qué Estados Unidos no puede invadir el país sudamericano? (tomado The Associated Press (AP),  4 de Julio 2018)

El relato hasta ahora desconocido de la conversación procede de un alto cargo del gobierno familiarizado con lo que se dijo entonces, que habló bajo condición de anonimato por lo delicado del asunto.

Producto de las declaraciones de Trump, que fueron filtradas, hasta los aliados acérrimos de Estados Unidos se vieron obligados a apoyar con renuencia a Maduro contra las palabras beligerantes de Trump. Juan Manuel Santos de Colombia, un firme partidario de los intentos estadounidense de aislar a Maduro dijo que una invasión gozaría de cero apoyos en la región.

Mark Feierstein, encargado de asuntos latinoamericanos del Consejo Nacional de Seguridad bajo el gobierno de Obama, dijo que una medida espectacular de Washington en Venezuela, por aceptable que sea, no forzará a Maduro a soltar las riendas del poder si no la acompaña la presión desde las calles. Además, él considera que la represión de las protestas del año pasado, que dejó decenas de muertos, ha desmoralizado en gran medida a los venezolanos, y la amenaza de más represión ha obligado a decenas de dirigentes opositores a irse al exilio.

La gente dentro y fuera del gobierno sabe que puede hacer caso omiso de mucho de lo que dice Trump”, dijo Feierstein, ahora un asesor sénior en el Albright Stonebridge Group, acerca de las declaraciones sobre una invasión militar de Venezuela. “Lo preocupante es que generó expectativas entre muchos venezolanos esperanzados de que venga un actor externo a salvarlos”.

La conversación a la que se hace referencia en los párrafos anteriores, duró unos cinco minutos, McMaster (que ya no forman parte actualmente del ejecutivo estadounidense). y otros, hablando por turno, explicaron a Trump las consecuencias negativas de una invasión, que le costaría a Washington el apoyo de los gobiernos latinoamericanos, ganado con gran esfuerzo, solo para sancionar al presidente Nicolás Maduro por llevar a Venezuela por la senda de la dictadura. Finalmente, McMaster explicaría al presidente en una conversación a solas cuáles eran los peligros de una invasión.

Sin dar el menor indicio de que iba a ordenar la elaboración de planes militares, Trump dijo que había varios ejemplos de lo que consideraba el uso exitoso de la fuerza en la región, según la fuente, como las invasiones de Panamá y Granada en los años ochenta.

La idea de la opción militar seguiría rondando por la cabeza del presidente a pesar de los intentos de sus asesores de aplastarla, y volvería a plantearla en dos ocasiones más con líderes latinoamericanos.

Según las fuentes, Trump habló del asunto con el presidente colombiano Juan Manuel Santos, Dos altos cargos colombianos confirmaron la información, hablando bajo la condición de anonimato para evitar contrariar a Trump.  En septiembre 2017 durante la Asamblea General de la ONU, Trump volvió más extensamente sobre el tema en una cena privada con Santos y otros tres aliados latinoamericanos.

En conjunto, estas conversaciones, de las que no se había informado previamente en detalle y en toda su extensión, revelan cómo la crisis económica y política venezolana ha recibido una atención en la cima que hubiera sido inconcebible durante la presidencia de Barack Obama. Para muchos críticos y detractores de Trump, la política exterior de “Estados Unidos primero” a veces puede parecer directamente temeraria y dar argumentos a los enemigos del país.

Así, para Maduro, que denuncia desde hace tiempo que Estados Unidos tiene planes militares para apoderarse de Venezuela y sus enormes reservas petroleras, las declaraciones belicosas de Trump le permitieron recuperar, aunque por poco tiempo, algo de la popularidad perdida justamente cuando se lo culpaba de la escasez de alimentos y la hiperinflación. Pocos días después de las declaraciones del presidente sobre la opción militar, Maduro envió a sus leales a las calles de Caracas para condenar la beligerancia del “emperador” Trump, ordenó ejercicios militares en todo el país y amenazó con la cárcel a los opositores que, según él, conspiraban con Washington para derrocarlo. Si se diera el supuesto negado de mancillarse el suelo patrio, los fusiles llegarían a Nueva York, señor Trump, tomaríamos la Casa Blanca, (porque) hasta Vietnam se quedaría pequeño”, rugió Nicolás Maduro, hijo del presidente, en la Asamblea Constituyente, integrada por partidarios del gobierno.

La Casa Blanca se negó a hacer declaraciones sobre las conversaciones privadas. Pero un vocero del Consejo de Seguridad Nacional reiteró que Estados Unidos estudiará todas las opciones a su disposición para ayudar a restaurar la democracia y llevar la estabilidad a Venezuela.

Bajo la conducción de Trump, Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea han aplicado sanciones a decenas de altos funcionarios venezolanos y el mismo maduro, a los que acusan de corrupción, narcotráfico y violaciones de los derechos humanos. Por otra parte, Washington ha aportado más de 30 millones de dólares a los vecinos de Venezuela para ayudarlos a absorber más de un millón de migrantes que han huido del país.

Fuente: The Associated Press (AP:) es una de las agencias de noticias más importantes en el mundo.