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Caída global por petróleo y virus: Argentina muy afectada en el marco de su ajuste económico

En tiempos absolutamente desconcertantes, mientras la cadena CNN dice que se aproxima a la Tierra un asteroide que puede ser peligroso, y al tiempo que Tesla desarrolla un auto que dejará al petróleo fuera de uso, los mercados de aquí, allá y todas partes sufrieron un veredadero crash, con caídas de valores de tamaños impensados, como si se hubiera desatado una guerra de alcance global.

Los dos motivos que desencadenaron este derrumbe que no se veía desde 2008 a nivel internacional y desde 2005 a nivel estrictamente local, fueron el coronavirus, que sigue multiplicando contagiados y muertos, y una batalla petrolera, con Estados Unidos, Rusia y Arabia Saudita como protagonistas, dejando al petróleo extraído con formas no convencionales fuera de carrera, y desencadenando un derrumbe en todos los precios.

Para tener una idea sobre el desastre provocado ayer, sólo debe decirse que el barril de petróleo sufrió una caída del 23,3%, testeando el pozo temporal que hubo en 2016, pero en términos promedio llevándolo a mínimos de años. Y, por otra parte, el coronavirus está poniendo a regiones enteras en cuarentena, incomunicando comercio y actividades, lo cual lleva a pensar que el mundo está en riesgo de entrar en una recesión de proporciones.

Frente a esto, los inversores actuaron en consecuencia: salieron corriendo de todo lo considerado activo riesgoso y se sumergieron en los valores que se supone pueden tener pagos seguros. Y, obviamente, en esa movida, los valores argentinos estuvieron entre los más castigados. Y la sorpresa del día fue que lo más elegido como refugio no fue el dólar, ni el oro, sino bonos de países como Suiza, Alemania, Canadá y Holanda.

De hecho, hubo un abandono de las monedas débiles. En el exterior, el dólar subió 3,6% en México, 2,1% en Brasil y 1,4% en Chile. Pero, a contramano de ese movimiento, el billete verde bajó 0,4% contra la libra, 1,4% contra el euro y se desplomó 2,9% contra el yen.

En Argentina, que está aislada por el cepo cambiario, el Banco Central salió a defender la posición del peso, con venta de reservas, pudo evitar que los tipos de cambio oficiales se alteraran demasiado, pero los dólares libres pegaron un brinco. El dólar turista no se movió, siguió a $ 84,12. El oficial estuvo sin cambios en $ 64,71, pero hubo una suba de $ 1 para el dólar blue. Se vio un aumento de 5 centavos para el dólar mayorista, hasta $ 62,53, con el BCRA perdiendo US$ 78 millones de sus que por lo tanto quedaron en US$ 44.777 millones. Y lo que hizo ruido fue que el dólar mep o el dólar Bolsa saltó $ 2,26 hasta 83,87. Y el contado con liquidación brincó $ 2,94 hasta 85,57, un número jamás alcanzado. Con esto, la brecha entre el dólar oficial y el blue subió a 22,8% y la brecha entre el ccl y el mayorista trepó hasta el 36,8%. Y, medidos en pesos, el euro saltó 84 centavos hasta 71,46, la libra subió 56 centavos hasta 81,90 y el real bajó 26 centavos hasta 13,22.0.

Desde el Gobierno trataron de llevar tranquilidad, diciendo que en el país hay sólo 18 contagiados con el coronavirus, y un muerto. Y anunciaron que se reunieron con los petroleros para encontrar acuerdos que permitan que Vaca Muerta siga con vida. Pero las empresas del sector ya decían que con el barril a US$ 45 no era negocio, ayer a US$ 31 todo parecía imposible. Y una de las salidas parecería garantizar que las naftas no bajarán a nivel local, a pesar de que el petróleo se devaluó en el mundo.

También se buscó dar una buena imagen afirmando que en la licitación realizada ayer el Tesoro logró colocar Lebad, con vencimiento el 13 de mayo, por $ 6.076 millones, y otra letra, con vencimiento el 31 de julio, por $10.325 millones. Lo cual significó ingresar en las arcas locales un total de $16.401 millones (US$ 262,3 millones), lo cual seguiría indicando que el país sigue con financiamiento, y que la posibilidad del canje de deuda está todavía vivo.

Sin embargo, operadores consultados afirmaron que con el mundo temblando, nadie está mirando hacia Argentina. Nuestro mercado es minúsculo y ellos tienen muchos más problemas que resolver, como por ejemplo qué pasará con los cientos de empresas que se desarrollaron en todas partes con el petróleo de extracción no convencional. Esas compañías no podrán seguir operando si la guerra entre Estados Unidos, Rusia y Arabia Saudita continúa. Y si esas empresas no funcionan, todos sus bonos serán bajados de categoría, y los fondos de inversión que tienen esos papeles estarán obligados a venderlos, lo cual puede agravar aún más todo el problema, hacia territorios desconocidos.

Los optimistas, sin embargo, dijeron que los precios caen como un cuchillo de punta, y agarrarlos puede doler. Pero las fortunas se hicieron comprando cuando todos vendían. Además, si llega a aparecer una vacuna para el virus, y un acuerdo entre árabes, rusos y norteamericanos, todo puede volver a ponerse en línea y este caos que estamos viendo puede llegar a ser superado.

Más allá de esa posibilidad, lo cierto es que ayer hubo pánico, y en el pánico todos venden. Por eso hubo fuerte caída para los bonos de Grecia, Brasil, Italia y México, con suba para bonos de Singapur, Estados Unidos, Alemania y Canadá. Y la particularidad de que los de Japón y Suiza siguen siendo muy elegidos, por el valor del yen y del franco suizo.

En el caso de los bonos argentinos, la situación fue ciertamente dura. Con gran volumen operado, hubo una caída del 3,3%, hasta niveles previos a la asunción de Alberto Fernández y, en consecuencia, el riesgo país saltó 383 unidades, hasta 2.797 puntos básicos, un número no visto desde junio de 2005, momento en el que se hizo el último canje de deuda.

El 80% de los bonos argentinos se transo en seis papeles: AY24 29%, TO26X 23%, AY24X 16%, TO21X 6%, TC21X 4% y TC20 3%.

Y en los extremos hubo una suba del 12% para los bonos AA21X y TO21Z, con mejora del 7,4% para los bonos BR20D y del 2,9% para el bono TV21. Y derrumbes del 9% al 24% para los bonos TVPYD, A2E8C, A2E2D, A2E2C, A2E7, DICYC, TC20Z, TC20Y, AF20D, AA37D, DICYD y AC17D.

En las Bolsas de todas partes hubo fuertes caídas. Se vio un derrumbe del 7,3% al 8% en los índices de la Bolsa de Nueva York, de 12,1% en la de San Pablo y de 6,4% en la de México. A su vez, casi todas las bolsas europeas tuvieron desplomes entre el 6% y el 9%.

Por supuesto, debido a nuestra fragilidad, con $ 1.366 millones operados, la Bolsa de Buenos Aires fue la peor de todas: cayó13,75%. El 80% de lo negociado en acciones se transó en cinco papeles: YPF tuvo el 35% de los negocios totales, y G.F. Galicia el 24% de las operaciones. Ningún papel argentino aumentó su cotización. Y se vieron desplomes del 14% al 23% para YPF, Comercial del Plata, Banco Macro, Galicia, Supervielle, Patagonia, TGN, Costanera, Garovaglio y Central Puerto.

Y, sin excepción, todos y cada uno de los ADR argentinos que cotizan en Nueva York cayeron entre 5% y 28%, con Telecom como la que menos sufrió e YPF como el papel con peor actuación.

Finalmente, en commodities, como dijimos el desbande fue originado por el crudo. Hubo desplome del 23,3% para el barril de petróleo que cayó hasta US$ 31,87, testeando el pozo de 2016 y mínimos en años. Los metales preciosos estuvieron mixtos: el oro subió 0,2% y la onza de plata bajó 2%. Los básicos actuaron también mixtos: el aluminio subió 0,2%, el níquel cedió 1,8% y el cobre bajó 1,9%. En Chicago se vio una baja del 1,3% para la soja, descenso del 0,8% para el maíz y suba del 0,4% para el trigo. En Rosario, pese al paro del campo hubo negocios, con suba del 3,3% para la soja, baja del 1,5% para el maíz y caída del 5,1% para el trigo y del 6,5% para el girasol. Y, contra todo pronóstico, las criptomonedas tampoco sirvieron como refugio: el bitcoin tuvo una caída del 13%, con bajas menores para el resto de los valores de ese sector. AEV/ELECONOMISTA.AR


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