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EEUU bloquea el aceite de palma de uno de los fabricantes más grandes del mundo

EEUU ordenó retener en todos los puertos del país el aceite de palma y los productos que lo contienen fabricados por la empresa malasia FGV Holdings Berhad, sus subsidiarias y empresas conjuntas. Esta orden es fruto de una investigación, cuyos resultados sostienen que la empresa ha estado utilizando el trabajo forzoso.

Los inspectores de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de EEUU (CBP, por sus siglas en inglés) dicen haber detectado en la actividad de la compañía unos casos relacionados con el abuso de vulnerabilidad, el engaño, la violencia física y sexual, la intimidación y amenaza, la retención de documentos de identidad y de salarios, la servidumbre por deudas y el trabajo durante horas extra excesivas, dice el comunicado publicado por el ente.

La investigación también reveló que FGV Holdings Berhad supuestamente habría recurrido al trabajo infantil para fabricar el aceite de palma en sus instalaciones.

El aceite de palma es un ingrediente muy popular que está presente en una gran cantidad de los productos cotidianos que los consumidores estadounidenses compran en los supermercados. Según el Departamento de Agricultura de EEUU, es utilizada cada vez más en alimentos procesados, productos cosméticos, farmacéuticos, jabón y biodiesel.

“El uso de trabajo forzoso en la producción de un producto tan ubicuo permite que las empresas se beneficien del abuso de los trabajadores vulnerables. Estas empresas están creando una competencia desleal (…) y exponen al público a productos que no cumplen con los estándares éticos”, lamentó Brenda Smith, empleada de la Oficina de Comercio de la CBP.

De esta manera, algunas de las actividades de FGV Holdings Berhad discrepan con el Estatuto Federal 19 U.S.C. 1307 que prohíbe importar a EEUU mercancías que se producen en su totalidad o en parte, utilizando el trabajo forzoso, incluido el de convictos o niños.

“La CBP continuará recordando a los estadounidenses que podemos usar nuestro poder económico para decirle a las compañías que no toleraremos el trabajo forzoso en las cadenas de suministro de Estados Unidos. Instamos a que todos los consumidores busquen los productos y las empresas de comercio justo y que compren directamente a los minoristas de buena reputación”, señaló Smith.

La reacción de FGV Holdings Berhad, que es uno de los fabricantes del aceite de palma más grandes del mundo, no se hizo esperar. La empresa recordó que todas las cuestiones planteadas por la CBP han sido objeto de debate público desde 2015. Desde entonces la empresa asegura haber adoptado varias medidas para corregir la situación. Todos los esfuerzos de la FGV están bien documentados y disponibles en el dominio público, según el comunicado.

“La FGV se siente decepcionada de que se haya tomado una decisión de este tipo cuando la empresa ha estado adoptando las medidas concretas en los últimos años para demostrar su compromiso de respetar los derechos humanos y defender las normas laborales”, dice el documento.

Desde agosto de 2019 el asesor jurídico de la FGV ha estado contactando con la CBP y ha presentado varias pruebas de que la empresa cumple con las normas laborales. Según el comunicado, el fabricante malasio seguirá colaborando con las autoridades estadounidenses para “limpiar su nombre” y está determinado a cumplir su compromiso de respetar los derechos humanos y defender las normas laborales.

Pese a la respuesta de la empresa, el precio de sus acciones se desplomó más de un 11% el 1 de octubre, situándose en su nivel más bajo desde julio del 2020. Esta caída ha sido consecuencia de la nueva disposición de EEUU.  Además, la orden asesta un duro golpe contra el mercado global de aceite de palma. Es probable que el déficit de este producto aumente después del 2025 debido a la replantación inadecuada y a los mandatos sobre el biodiesel que se aprobaron en Malasia e Indonesia, según el banco neerlandés Rabobank.

Actualmente Malasia es el segundo suministrador más grande del aceite de palma a Estados Unidos y el segundo fabricante más grande de este producto en el mundo. En 2019, el país asiático exportó a EEUU aceites tropicales por un valor de 441 millones de dólares. La mayor parte de ellos era el aceite de palma refinado, según datos del Departamento de Agricultura de EEUU, citados por la agencia Bloomberg. Durante los siete meses del 2020, el volumen de estas importaciones estadounidenses se redujo un 15%.

 

AEV/Bloomberg

 


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