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Efecto rebote de la economía nicaragüense genera expectativas de recuperación

El Banco Central de Nicaragua, recién ha publicado los datos del Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) de referencia 2006, a través del cual la economía nacional medida a través del Producto Interno Bruto (PIB) podría haber registrado en el mes de mayo de 2021 una tasa de crecimiento interanual del 15.4%, dato también similar al registrado en abril del mismo año que fue del 15% interanual. Es decir, dos periodos (meses) con crecimiento consecutivo positivo. 

El IMAE es un índice de quantum tipo Laspeyres y mide la evolución de la actividad económica, aproximando el comportamiento mensual del valor agregado de las diferentes industrias incluidas en el cálculo del Producto Interno Bruto. Dato que es muy útil para establecer las expectativas de comportamiento de la economía.

El alto porcentaje positivo del PIB en abril (15%) y mayo (15.4%) de 2021, a través de la medición del IMAE, obedece al efecto “rebote” que ha experimentado la economía nacional, tras iniciar su recuperación un poco tardía, si se compara con el resto de las economías del mundo. Después de haber atravesado el periodo más difícil provocado por la pandemia del Coronavirus.  

A través del gráfico siguiente, se observan las caídas más relevantes sufridas por la economía durante el periodo enero-2018- mayo 2021, producto no solamente del problema sociopolítico, sino también pandémico (Covid-19), que atraviesa el país a partir de abril del 2018 (crisis sociopolítica) cuya prolongación estaría sobrepasando los próximos años.  Así, se registró la mayor caída del PIB de -12.8% en junio del 2018, en marzo de 2019 se registró otra caída importante del -10.6%, luego en abril del 2020 se repitió un nuevo retroceso del -9.4% y así nuevamente en Mayo (-6.3) y noviembre (-5.2) del 2020 se registraron contracciones también profundas.

Cabe destacar que los periodos mencionados son los picos negativos más bajos que fueron precedidos por tasas negativas progresivas y posterior a estos picos negativos las tasas ulteriores también han sido negativas, pero con tendencia a la recuperación. Así, la economía nacional ha registrado un periodo “complicado” a partir de mayo de 2018 que se prolonga hasta diciembre de 2020, cuando se registró el último mes de decrecimiento (-1.2%). De ahí que el efecto de recuperación de Nicaragua se ha enfrentado a obstáculos que no solo tiene que ver con la extensión de crisis sociopolítica, sino también a la estacionalidad de su economía cuyo ciclo anual está influenciado fuertemente por el sector agropecuario.   

Como puede apreciarse en el gráfico siguiente, los números rojos de la economía se iniciaron en mayo de 2018 con -5.2% de caída del PIB, que se prolongaron de forma continua hasta septiembre de 2019. En marzo de 2020 se produjo una nueva contracción que se prolongó hasta agosto del 2020. La contracción menos prolongada se produjo en noviembre y diciembre del 2020. Posterior a este periodo el proceso de recuperación se ha mostrado positivo.

Sin embargo, los datos de crecimiento de abril y mayo de 2021, aunque relativamente altos (15.0%) y (15.4%), están obedeciendo en parte a una base muy “baja” del índice del IMAE como bien se observa en el gráfico descrito antes, ya que en los meses de abril hasta agosto de los años anteriores las tasas de desempeño de la economía han sido negativas.

No obstante, la recuperación de la economía ha comenzado a manifestarse, con números positivos a partir de enero de 2021 hasta la fecha. La recuperación del PIB está recayendo en la recuperación mas temprana que han tenido la Industria y el Comercio, el peso de ambos sectores representa el 23.1% del PIB nacional. Otros sectores que también muestran signos de recuperación son el sector minero, que desde diciembre de 2020 ha registrado tasas positivas, pero su peso en el PIB es de apenas el 4.7%. El sector de la construcción ha registrado a partir de agosto de 2020 un proceso sostenido de recuperación, su peso en el PIB representa el 4.3%.

En la gráfica siguiente se presenta el peso específico del Valor Agregado de cada sector en el PIB nacional, y el comportamiento sectorial durante el periodo 2020-mayo 2021 con base a los datos que publica el BCN.

Si bien la economía nicaragüense está reflejando signos de “consumar” la fase de “rebote” después de haber experimentado un prolongado periodo recesivo, no obstante, hay factores adversos que podrían impedir que esta fase de rebote se estabilice con tasas de crecimiento sostenida por encima del 3% en el futuro. El ambiente sociopolítico será el factor decisivo sobre el tamaño y la permanencia de un crecimiento positivo de la economía.

Así, en este 2021, la economía podría crecer alrededor del 4.3% con respecto a 2020, pero esta sin impulso para dinamizar la inversión nacional y atraer inversión extranjera, las que permanecerán estancadas, y el desempeño ligeramente positivo del PIB estaría basado en la expansión del consumo, el gasto público y el comportamiento modesto de los principales sectores que aportan a la economía del país.

Pero los números positivos los podrá el sector de la explotación minera y las exportaciones de productos agropecuarios aprovechando los precios internacionales favorables.  El crecimiento de las remesas, el gasto público en inversión y el consumo, impulsarían un grado de dinamismo en la demanda agregada, favoreciendo la construcción y al sector de los servicios. Pero en general, las tasas de crecimiento que se produzcan en el próximo periodo, de prologarse la crisis sociopolítica del país junto al rezago de la vacunación del coronavirus de la población, estarían predeterminando tasas modestas de crecimiento de la economía y el deterioro del nivel de vida de la mayoría de la población nacional.

Por Alejandro Arauz L: Julio de 2021


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