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EUROPA: Los ajustes estructurales ya no son una prioridad post covid

La falta de maniobra en la política monetaria, pone de relieve actuar con las reformas estructurales. Así, según economistas europeos, durante los últimos anos el BCE había sido incapaz de subir los tipos de interés, mientras que la Reserva Federal incrementaba lentamente el precio del dinero. Europa se desmarcaba y mantenía un estancamiento con unos tipos de interés al 0%, tipos de interés de depósito en negativo y la compra masiva de deuda en el mercado secundario hasta alcanzar 4,67 billones de euros en el balance. Es decir, en un escenario de crecimiento económico global, el BCE ya desarrollaba una política monetaria ultra expansiva que no dio resultados para fomentar un crecimiento robusto, las tasas de crecimiento de la Eurozona eran bajas y relativamente inferiores a las vistas en Estados Unidos. Esto ponía de relieve una debilidad en su capacidad de maniobra para la siguiente crisis.

La política intervencionista, como mínimo, compraba tiempo para realizar las reformas estructurales oportunas. Un tiempo muy valioso que no ha sido aprovechado por los líderes políticos: En el caso específico de España dejamos de reducir la senda del déficit público, sin presupuesto acordado, el gobierno de Pedro Sánchez decidió incrementar las partidas de gasto público. Pero la política monetaria está hoy por hoy agotada. Existen elevados riesgos especialmente en la banca si el BCE decidiera rebajar los tipos de interés por debajo del 0%, por lo que es una barrera que probablemente no se termine explorando a pesar de la grave situación económica con una caída del PIB de la Eurozona prevista del 8,7% en la Eurozona.

Sin embargo, un grupo de economistas europeos señalan  que la crisis causada por el coronavirus es la crisis más grave que ha sufrido la economía Europea desde hace mucho tiempo, sobretodo la economía de España. Las malas previsiones de las grandes economías en Europa van a provocar una recesión más grave, de lo que se esperaba inicialmente, alejando cada vez más la tan famosa recuperación en ‘V’. La Comisión Europea prevé que Europa se contraiga un 8,7 por ciento, mientras que la Unión Europea se prevé que se contraiga en un 8,3 por ciento. También se aspira a cerrar los presupuestos de la Unión Europea para los próximos 7 años, es decir, se tienen que negociar los 1,85 billones de euros de gasto para solucionar los diferentes problemas que ha causado la crisis del covid-19.

Uno de los puntos más conflictivos de esta negociación son los criterios para decidir cómo se van a repartir los 750 mil millones de euros del fondo europeo de recuperación. La propuesta que establece la Comisión Europea, basada en las cifras de empleo durante los últimos 5 años, beneficia a España y a Italia. Mientras los países miembros de la Unión Europea discuten sobre cómo pueden superar la crisis causada por el coronavirus, también se ha empezado a negociar cómo y cuándo se empezarían a retirar las ayudas y a empezar a sanear las economías con ajustes fiscales.

En este aspecto, la Comisión Europea no espera que los países miembros presenten ajustes fiscales en sus borradores presupuestarios del 2021. Pero la Comisión Europea, ahora mismo, tiene en mente que ahora es el momento de reaccionar frente la crisis causada por el coronavirus para evitar las consecuencias económicas que puede traer. Ni la Comisión Europea ni ningún miembro espera unos ajustes fiscales inmediatos. El debate para sanear las cuentas públicas de las economías de los países miembros de la Unión Europea, es decir, el cuándo y el cómo se deben retirar las ayudas y ajustar las economías para reducir el endeudamiento, ya está puesto encima de la mesa.

Sin embargo, nadie espera que estos ajustes se realicen de forma inmediata, ya que tanto la Comisión Europea como ciertos miembros de Europa son conscientes de que la transición debe hacerse poco a poco, para evitar los efectos negativos del coronavirus que pueden traer caer en más errores.

El debate para los ajustes, seguramente, será desplazado para el 2022, ya que todo depende de la evolución del coronavirus y si se consigue una vacuna pronto. También se ha pensado en la supresión del límite del 60 por ciento de la deuda pública, y fijar unos objetivos realistas a cada situación.

 

AEV/BLOG/SALMON


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