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Guyana y su hallazgo de petróleo, pero Exxon y la política son parte del escollo que debe enfrentar y manejar el país

Guyana no tiene tiempo que perder, dice Lars Mangal. El empresario y experto en petróleo guyanés trabajó durante 30 años para compañías internacionales como Welltec y Schlumberger y ahora dirige su propia compañía de suministros Totaltec en el elegante distrito de Subryanville en Georgetown, donde forma especialistas para el negocio del petróleo y construye alojamientos en las plataformas, entre otras cosas.

Guyana se encuentra en el foco de la industria petrolera gracias a los descubrimientos en el mar. Al mismo tiempo, sin embargo, hay muchas críticas a los acuerdos, que prevén que la empresa petrolera estadounidense Exxon y Guyana se repartan las ganancias al 50 por ciento. En otros países como México, el Estado retiene el 75 por ciento de esas concesiones, para expertos es una oportunidad fantástica y un excelente contrato. Es bueno para Guyana, para el pueblo y para Exxon.

Ahora el país tiene la oportunidad de cambiar, de impulsar el desarrollo, de modernizar la economía, de enriquecer la sociedad. Exxon es una de las compañías petroleras más capaces del mundo. Tenemos un proyecto offshore de alta complejidad tecnológica aquí en Guyana que las empresas más pequeñas no podrían manejar. Dada la profundidad del yacimiento (1500-1900

Exxon es un socio competente, y Guyana es ahora la joya de la corona de la cartera de Exxon en vista de la situación del negocio petrolero internacional. Así que ambos lados tienen cierto interés en el éxito aquí. Es una asociación estratégica. El país tiene una oportunidad sin precedentes para un cambio de paradigma. Pero el tiempo apremia. Nuestro objetivo debe ser producir 2 millones de barriles de petróleo al día lo más rápido posible. De lo contrario, existe el peligro de que no podamos beneficiarnos como sociedad de este recurso.

Muchos estados han fracasado ya debido a la “maldición del petróleo”. Un país que se menciona repetidamente como un contra-ejemplo positivo es Noruega, con su fondo petrolero.

Noruega es un ejemplo, pero no es un modelo. Noruega fue un país pobre con agricultores y pescadores. La transformación no solo se produjo gracias al petróleo, sino también al apoyo del gobierno a la ciencia, a la obligación de utilizar mano de obra y materiales locales y a la transferencia de conocimientos. Por eso hay tantos noruegos en el negocio del petróleo hoy en día. Pero esto no tiene nada que ver con el fondo petrolero que se creó 20 años después de que se descubriera el petróleo. Tampoco el fondo petrolero es una garantía; puede ser un tiro por la culata, si nos fijamos en Angola y Malasia, por ejemplo, donde el fondo ha sido saqueado por la hija del presidente o por políticos, en parte con la ayuda de bancos internacionales como Goldman Sachs.

La idea es crear un fondo nacional en el que cada guyanés sea accionista. Ese fondo debería recibir el 60-70% de los ingresos del petróleo. Cada ciudadano puede sacar una cierta cantidad de dinero para la construcción de una casa, la educación o la salud. De esta manera cada uno puede decidir por sí mismo si quiere construir una casa, contratar un seguro médico privado y enviar a su hijo a una escuela pública gratuita. Esto estimula el sector de la construcción y la competencia entre el sector privado y el Estado. Esto sería realmente un paso hacia la modernización y la reducción de la pobreza.

El reto que tiene es país es que la oposición y el gobierno deben acordar una agenda petrolera vinculante a largo plazo. Esto es importante para que el gobierno establezca la agenda y no las compañías petroleras.

AEV/EFT


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