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La relación entre la demanda de electricidad y la temperatura a nivel global

El aumento de las temperaturas globales seguirá afectando a las personas de manera diferente en el mundo, concluye un reciente estudio, realizado por Jiaxiong Yao y el personal técnico del FMI, utilizando datos satelitales para examinar la relación entre la demanda de electricidad y la temperatura, comparando los cambios en el uso de la electricidad, aproximados por las luces nocturnas registradas por los satélites. Estas están altamente correlacionadas con el uso de la electricidad, con los cambios en la temperatura a lo largo del tiempo a niveles subnacionales.

El estudio y sus hallazgos es muy relevante en cuanto a conocer mejor el comportamiento de la sociedad en el mundo, frente al calentamiento global, el crecimiento económico y la pobreza en general.

El estudio encuentra que la relación entre la demanda de electricidad y la temperatura generalmente tiene forma de U. Tanto a bajas como a altas temperaturas, la demanda de electricidad es alta. El punto óptimo es de aproximadamente 14,6 grados Celsius (58,3 grados Fahrenheit) para la temperatura media anual. En gran parte del mundo, sin embargo, la temperatura promedio ya ha aumentado más allá de ese punto óptimo, y se prevé que aumentos adicionales de temperatura aumenten aún más la demanda de electricidad.

Dado que la electricidad se usa a menudo más para enfriar que para calentar, me concentro en lugares no extremadamente fríos donde la temperatura promedio anual es superior a 0 grados Celsius (32 grados Fahrenheit).

Cuando hace frío, en los países no tropicales se utiliza el calentador y cuando hace calor, países tropicales y verano en países no tropicales, el aire acondicionado. En principio, existe un punto óptimo en el que no hace ni demasiado frío ni demasiado calor para demandar mucha electricidad. La pregunta es: ¿dónde estamos ahora en relación con este punto óptimo y cuáles son las implicaciones?  Los resultados de las preguntas se ven en el gráfico siguiente.

De acuerdo al estudio descrito antes, el aumento de las temperaturas globales seguirá afectando a las personas de manera diferente según el lugar donde vivan. En climas más cálidos, es probable que aumente la demanda de electricidad para combatir las olas de calor, mientras que puede que se necesite menos electricidad para mantener a las personas calientes en climas más fríos.

El África subsahariana, al ser una de las regiones más cálidas del mundo, es la más vulnerable al cambio climático. Su temperatura promedio ya está mucho más allá del punto óptimo, con un aumento de 1 grado Celsius (1,8 grados Fahrenheit) en la temperatura aumentará el consumo de electricidad de África subsahariana en aproximadamente un 7 por ciento. El crecimiento de la población y la expansión económica aumentarán aún más la demanda de electricidad, agravando así este desafío.

El estudio concluye que “Las tres cuartas partes de los hogares del mundo fueron electrificados durante la 20 ª siglo, un gran logro. Ahora tenemos que aumentar nuestra inversión en la generación de electricidad de una manera que fomenta el desarrollo sostenible al mismo tiempo ayudar al mundo a adaptarse y mitigar, el desafío que define la 21 st del cambio climático-siglo”

También, el análisis del FMI refuerza la línea de que “el acceso a energía asequible, confiable, sostenible y moderna es uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas. Invertir en infraestructura energética básica es especialmente urgente en el contexto de las necesidades de desarrollo. Y si estos esfuerzos van a apoyar y no comprometer la lucha contra el cambio climático, entonces es vital que la electricidad se genere de una manera verde y renovable”.

 

AEV/FMI


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