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La renta básica universal es aún una medida polémica, pero necesaria con la pandemia covid-19

Hasta que exista una vacuna contra el nuevo coronavirus y la economía pueda volver a cierta normalidad, se hacen imperantes medidas que palien los efectos de la crisis sobre los más necesitados. Incluso desde las posiciones más neoliberales están surgiendo voces de alerta. Esta semana, Jaime Dimon el director ejecutivo de JP Morgan, el banco más grande de Estados Unidos, señaló en un documento interno filtrado a la AFP que “esta crisis debe servir de electroshock y llamado a la acción para las empresas y gobiernos para reflexionar, pensar, actuar e invertir para el bien común y ocuparse de los obstáculos estructurales que impidieron hasta ahora un crecimiento económico más equitativo durante muchos años”.

Partiendo del pensamiento de un Banquero y de los hechos concretos que a lo largo de la historia, se han puesto en marcha numerosas iniciativas orientadas a la implantación de una renta básica universal. Sin embargo, nunca ha existido un consenso generalizado sobre cómo deben materializarse estas ideas y hoy en día con la Pandemia del coronavirus esta medida está reviviendo su discusión y puesta en marcha en aquellos países que ostentan economías solventes.

La renta básica universal es un ingreso periódico pagado por el Estado a cada ciudadano perteneciente a una comunidad, siendo un derecho sin ninguna condición. Esta renta corresponde a una política social redistributiva. Así, las autoridades fiscales buscan garantizar un nivel mínimo de ingresos para todos los ciudadanos y reducir las desigualdades sociales. A diferencia de otras ayudas, en un sistema de renta básica la percepción de dicho ingreso no está determinada por la situación personal del beneficiario. Esto, porque se considera que es un derecho por el solo hecho de ser miembro de una comunidad. De esta manera, la situación financiera, familiar o personal del ciudadano no le impiden acceder a estos ingresos. No obstante, la cuantía recibida sí puede variar en función de estos factores, según las características específicas del programa de renta básica universal. Tipos de renta básica universal

En consecuencia, existen diversos programas de renta básica (RB) que difieren en numerosos aspectos, y que de forma general pueden dividirse en cuatro grandes grupos:

Renta básica universal propiamente dicha: Consiste en garantizar el cobro del mismo nivel de ingresos para cada ciudadano, independientemente de su situación personal. Se trata de la forma más igualitaria y simple de poner en práctica la renta básica universal.

Renta básica personalizada: el beneficiario tiene derecho a una renta mínima, pero puede aumentar esa cuantía en función de factores personales (por ejemplo, si se encuentra en situación de indigencia o tiene hijos a cargo). Con este tipo de programas se busca una redistribución de la riqueza más equitativa que igualitaria.

Renta básica condicionada al empleo: El ciudadano puede acceder a la renta básica universal siempre que los ingresos de su trabajo no superen un límite determinado. A partir de ese umbral, perdería el derecho a la prestación. En este caso, la intención de las autoridades es reducir al máximo la desigualdad de ingresos entre los trabajadores empleados y desempleados.

Renta básica con incentivos laborales: El beneficiario que supera un nivel de ingresos procedentes del trabajo no pierde el derecho a la renta básica universal, pero su cuantía se ve reducida. Este tipo de programas buscan reducir las desigualdades entre empleados y no empleados, pero al mismo tiempo incentivar el empleo.

Recientemente el Gobierno español aprobó el ingreso mínimo vital, para algunos debió ser una renta básica de cuarentena y para otros una renta básica para siempre.   La CEPAL a través de Alicia Bárcena es partidaria que en America Latina se extienda, ella recién señaló que “Este ingreso básico es para lograr y apuntalar el mínimo derecho a la subsistencia “América Latina sienta las bases para un “renacimiento” sostenible después de la pandemia Coronavirus dejará 29 millones de nuevos pobres en Latinoamérica.

Recibir dinero por no hacer nada… Hay quien lo encuentra aberrante, pero un experimento en Finlandia demostró que el nivel bienestar de los participantes mejoró significativamente al obtener una renta básica. Pero el experimento finlandés de renta universal no ha traído consigo un gran auge de adeptos a la idea, ni en Finlandia ni en el extranjero. Los reportes iniciales calificaron el plan como “fracaso”, pero para otros rechaza la etiqueta de “fracaso”. ” y dicen que el experimento fue un éxito”.

Pero para los Gobiernos y los políticos que analizan si una renta básica merece la pena, el factor en el que suelen concentrarse mayoritariamente es el coste. “Cuando se trata de una renta básica, la ciencia va por detrás de la sociedad”, dice el profesor Bernhard Neumärker, director del departamento de Política Económica de la Universidad de Friburgo y defensor de una renta básica universal. “Los políticos no se sienten seguros con ella, y encuentran fácilmente argumentos tales como que la gente se volverá perezosa y que no hay manera de financiarla. Así pues, caso cerrado, próximo tema”. Neumärker subraya que incrementar la presión pública podría forzar a los políticos a pensar de forma diferente, particularmente en la era del coronavirus. “Alemania y otros países de la UE son de la opinión de que todo va bien sin la renta básica”, dice el profesor Neumärker,”así que ¿para qué instaurarla?”.

“Ahora la crisis ha demostrado que las cosas se están poniendo serias para el tradicional y, en mi opinión, pasado de moda, estado de bienestar social. Yo diría que, si organizamos adecuadamente la renta básica a la vista de la digitalización y de las nuevas crisis y acontecimientos, se trata de uno de los pocos modelos prometedores y sostenibles de una moderna economía de mercado”, asegura Neumärker.

¿Es factible una renta básica universal en Latinoamérica?

La CEPAL pidió esta medida de urgencia para Latinoamérica. En Alemania también lo hizo esta semana un grupo de intelectuales.

El informe Monitor Fiscal del FMI de octubre de 2017 ya proponía un ingreso básico universal como una de las medidas del “abanico de opciones para lograr resultados eficientes y equitativos” de que disponen las autoridades, junto a los impuestos progresivos y el gasto en educación y sanidad. La crisis económica desatada por la pandemia ha puesto sobre la mesa con más fuerza esta medida, aunque también dificulta su implementación. “Desde el punto de vista de cómo financiarla, siempre es mejor en momentos de bonanza; pero necesidad hay más ahora”, afirma Daniel Raventós, de la Universidad de Barcelona. Sin olvidar el efecto ‘keynesiano’ que tendría la medida, como destaca el filósofo Fernando Broncano: “La renta básica universal favorece un “piso” de demanda suficiente para el mantenimiento de la producción”.

¿Cómo se pagaría una renta básica así?

El gran problema es cómo financiar una renta básica universal. La CEPAL, en su propuesta, detallada por su directora ejecutiva en entrevista con DW, contempla indefectiblemente el recurso a la deuda pública. “Desgraciadamente, no hay forma de financiar esto simplemente con la reorientación de los presupuestos nacionales”, lamenta. Sin embargo, la mayoría de expertos coinciden en que sería necesaria una gran reforma fiscal ya que el efecto redistributivo, además, sería instantáneo: “Esto mostraba, entre otras cosas, que el índice de Gini [que mide la desigualdad en un país entre 0, total igualdad, y 1, máxima desigualdad], que es en el caso del Reino de España uno de los más desigualitarios de la Unión Europea, con esta propuesta de reforma del IRPF y de financiación de la renta básica quedaba un índice de los más igualitarios del mundo (tipo Dinamarca, Finlandia, Suecia o Noruega), que sería alrededor del 0,25”.

“Cualquier persona mínimamente interesada en política social en Latinoamérica lo primero que te dice es que se tiene que hacer una reforma impositiva impresionante: allí, en general, los ricos no pagan casi nada”, explica Raventós. Uno de los principales defensores de la renta básica en México, Rodrigo Huerta, profesor de la UNAM, concluía en un informe que “evidentemente los pagos del gobierno tendrían que salir de los impuestos: los que tengan altos ingresos son los que que pagarían más”.

Por su parte, el presidente de la asociación argentina en Red, Pablo Sercovich, lamentó en un foro digital organizado por el Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales (Icefi) que el “neoliberalismo furioso” provocó “un sistema sanitario y económico devastado producto de una toma de deuda desmesurada”.  Y propone, citado por la Agencia EFE que una solución a esta “debacle”, como calificó los últimos cuatro años en los que gobernó Argentina el conservador Mauricio Macri, podría ser “plantearse este derecho a la subsistencia para decirle al hambre nunca

“La aprobación en Alemania es tan alta como en otros países europeos: aproximadamente la mitad de la población apoya un ingreso básico, que tiene también muy buena acogida entre científicos e investigadores, así como grandes nombres de la cultura, el arte, la religión y la política”, nos explica el profesor de Filosofía Ronald Blaschke, uno de los portavoces de la asociación por la renta básica alemana.

Aquí también la crisis desatada por la pandemia “está acelerando el debate sobre el ingreso básico”, aunque el problema que teme es que “el gobierno traslade las cargas de la crisis a los contribuyentes ordinarios, en lugar de hacer que lo asuman las grandes corporaciones”, explica Blaschke. “Y que la economía vuelva a acelerarse sin preguntarse qué producción es realmente necesaria para la calidad de vida, incluyendo un ingreso básico que se distribuya de arriba hacia abajo y un sistema de salud que no esté organizado de acuerdo a criterios de mercado, sino basado en las necesidades de las personas”, concluye.

 

AEV/ Tomado de CEPAL y DW


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