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Las baja tasas de interés podrían ser una anomalía necesaria en la etapa de recuperación post-covid-19 para algunas economías del mundo

Iniciamos presentando una pequeña explicación sobre el término “tasa de interés” que actualmente a raíz de la pandemia mundial ronda constantemente en los titulares de diferentes medios de comunicación, y no es para menos, debido a que este indicador afecta en varias formas a la economía del país y por extensión la de todos los ciudadanos. Es relevante entender el impacto en la vida cotidiana sobre las tasas de interés de los Banco Centrales y gobiernos, para que, de esa forma se aproveche las oportunidades que esta situación ofrece y evite cometer errores financieros costosos para los inversionistas y ahorrantes.

Uno de los propósitos de los Bancos Centrales es impulsar el crecimiento económico, es decir, mantener activo el consumo de las personas y los hogares, lo que redunda en producción y generación de empleo. Cuando el consumo disminuye se deben tomar medidas para estimularlo nuevamente, tales como crear condiciones en las que sea más barato endeudarse y menos atractivo ahorrar, uno de los instrumentos para lograr este objetivo es la tasa de intervención de política monetaria que toma el Banco Central de un país. En algunos países las tasas de interés se fijan a través del mercado interbancario, donde el Banco Central tiene poca intervenían, especialmente en economías dolarizadas.

El mecanismo financiero como funciona es, por ejemplo, que al disminuir la tasa de interés las instituciones financieras suelen pagar menos rendimientos por los productos de ahorro y a su vez, disminuyen las tasas que se ofrecen para nuevos créditos, es por ello que puede verse menos tentado a ahorrar y mucho más a gastar en adquirir bienes o disfrutar de servicios.

La crisis financiera de 2007-2009 ha sido uno de los eventos económicos más importantes desde la segunda guerra mundial. En muchos países la pérdida de empleos, ingresos, y ganancias llegó a ser la más brusca del periodo de post-guerras; mientras que en la arena financiera existió un colapso de grandes empresas y corporaciones; un deterioro mayúsculo del valor de diversos activos; la interrupción e implosión del crédito; así como el quebranto de la confianza entre los inversionistas a nivel global.

Al igual que la crisis, las respuestas de política macroeconómica que se realizaron para salir de la misma fueron igual de extraordinarias. En muchos países, los gobiernos o los bancos centrales, realizaron intervenciones masivas sobre los mercados con el fin de: brindar liquidez y crédito; recapitalizar los bancos; evitar la pérdida masiva de empleos y restablecer la estabilidad económica entre las naciones. La extraordinaria combinación de estos hechos arrojó como resultado la operación de las distintas economías alrededor del orbe con tasas de interés inusualmente bajas, mismas que han permanecido en dicho nivel durante casi una década.

Actualmente con la crisis pandémica del Covid-19 se repite el ciclo de tasas de interés bajas para provocar que la economía “rebote” del piso y comience a recuperarse provocando un mayor consumo y efecto en cadena a lo largo de los sistemas y procesos financieros y mercados. No obstante, no todos los países en el mundo se están inclinando por reducir las tasas de interés, las razones son varias y se fundamentan en análisis que los gobiernos y los bancos centrales hacen para manejar la economía hacia un rumbo acertado.

Desde 2012, varios bancos centrales han introducido políticas de tasas de interés negativas. Los bancos centrales de Dinamarca, la zona del euro, Japón, Suecia y Suiza recurrieron a estas políticas en respuesta a unas tasas de inflación persistentemente inferiores al objetivo (la mayoría de los bancos centrales fijan las tasas de interés en el marco de un mandato más general de mantenimiento de precios estables destinado a respaldar el empleo y el crecimiento económico). Reaccionaban también ante un nivel muy bajo de la «tasa de interés real neutral», que es la tasa de interés real a la que la política monetaria no es ni contractiva ni expansiva. Esta decisión obedeció a los problemas que los bancos centrales tenían para estimular la inflación pese a haber rebajado ya las tasas de interés hasta cero.

Los efectos de la crisis de la COVID-19, en un contexto en el que muchos bancos centrales carecen de margen de maniobra, han devuelto al primer plano las políticas de tasas de interés negativas.

En general, estas políticas han relajado las condiciones financieras y, de paso, es probable que también hayan respaldado el crecimiento y la inflación. Sin embargo, las tasas de interés negativas continúan siendo controvertidas desde el punto de vista político, en parte porque con frecuencia no se comprenden bien.

Una de las economías mas importante del mundo como es la de EE. UU atraviesa un proceso  de recuperación economía la Reserva Federal de los Estados Unidos (FED) decidió mantener la tasa de interés de referencia en un rango de 0% hasta que se produzca una recuperación de la actividad económica y el empleo.

Esto parece generar resultados en esta economía, pero según expresa Nouriel Roubini (destacado economista): “la recuperación en forma de K de la economía estadounidense está en marcha. Aquellos con empleos estables de tiempo completo, beneficios y un colchón financiero están saliendo bien a medida que los mercados de valores alcanzan nuevos máximos. Aquellos que están desempleados o parcialmente empleados en trabajos manuales y de servicios de bajo valor agregado – el nuevo “precariado” – están cargados de deudas, tienen poca riqueza financiera y enfrentan perspectivas económicas cada vez más bajas (…) Estas tendencias indican una creciente desconexión entre Wall Street y la economía real.”.

También, operar con tasas de interés permanentemente bajas implica no sólo un reto para el diseño de la política económica; debido al potencial incentivo que esto provoca para incrementar el apalancamiento privado y el endeudamiento público y la menor capacidad de respuesta por parte de los bancos centrales; sino que vulnera la estabilidad del sistema financiero internacional al: incrementar la búsqueda de rendimientos en el mercado e incentivar la absorción de riesgos, lo que puede derivar en afectaciones futuras para el desempeño sostenible de la economía mundial.

En resumen, los principales aspectos que afectan la baja de tasa de interés son:

  • Resulta más barato endeudarse, lo que incentiva al consumo.
  • Los ahorradores ven menos recompensado sus ahorros.
  • Incentiva a la inversión y crecimiento de las empresas.
  • Ayuda al crecimiento de la economía, sin embargo, puede generar tendencias inflacionistas.

Si bien, la reducción de la tasa de interés tiene como consecuencia que los créditos sean más apetecibles debido a que se pagara menos intereses por el dinero prestado, este no es el único factor a tener en cuenta, ser consciente de su capacidad de endeudamiento y del uso que les dará a estos recursos, es clave para decidir si es el momento indicado para endeudarse.

Hay que tener en cuenta que la política monetaria en un país es uno de los muchos aspectos que se tienen en cuenta al momento de que el Banco Central o el Gobierno decida reducir la tasa de interés, otros a considerar son la debilidad de la actividad productiva del país, el riesgo del país y las coyunturas macroeconómicas.

AEV/Alejandro Araúz L


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