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NICARAGUA 2021: SOLUCIONES URGENTES PARA EL CAMBIO

Compartimos los siguientes gráficos desarrollando un breve análisis sobre la situación actual y perspectiva de Nicaragua, en los temas de la crisis política y los efectos de la pandemia de la COVID-19. El objetivo es presentar nuestro punto de vista los desafíos más imperantes que ostenta el país en su senda de crecimiento futuro.

A su vez puntualizar algunos elementos que consideramos relevantes para ser tomados en cuenta por los actores económicos, empresariales y políticos de nuestro país.

Comenzamos describiendo brevemente el entorno global sobre la pandemia de la Covid- que ha afectado a todos los países del mundo.

Como lo demuestra el Dashboard Johns Hopkins University, la cantidad de afectados se aproximaba a 84 millones al finalizar el 2020 y más de 1.9 millones fallecidos. El 2021 está irrumpiendo con nuevas olas de afectaciones en todo el mundo, especialmente Europa, Estados Unidos de América, México, Brasil, y América Central, entre otros.

Los efectos pandémicos en las economías de los países fueron graves en 2020 y para el 2021 las instituciones expertas en este tema pronostican un escenario de recuperación con expectativas reservadas.

La región de Centroamérica o América fue muy golpeada en 2020. El Salvador, Panamá y Honduras entre los más impactados. Guatemala, Costa Rica y Nicaragua con registros de menor dimensión.

La situación de Nicaragua ha sido bastante compleja en términos de gestión de la pandemia. También en lo venidero porque no se conoce si se va a emprender un proceso de vacunación masivo, al menos no se mira algún plan publicado por el gobierno. Sin embargo, la infraestructura sanitaria del país es endeble y las capacidades médicas modestas.

El país ha marchado desde que se inicio el efecto viral en la población sin medidas oficiales y organizativas de distanciamiento, confinamiento y control social para reducir o minimizar el efecto viral, ya que el gobierno no hizo uso de su capacidad política y de autoridad para desarrollar medidas de preservación y contención de la enfermedad.

La gente tomó sus propias medidas de distanciamiento guiándose por la información mundial que las redes sociales ofrecían cada instante y las recomendaciones básicas de control.

La dinámica productiva y comercial no se paralizó totalmente durante los periodos picos de la enfermedad en 2020, posiblemente la causa estriba en que la población y los sectores económicos, consideraron que no recibirían ningún tipo de apoyo financiero y medidas de mitigación, por parte del gobierno, para atenuar las pérdidas económicas causadas por la pandemia.

No obstante, las pérdidas económicas estimadas por nosotros son elevadas, ya que incluyen el efecto recesivo provocado por la crisis política a la que se unió la pandemia.

Aunque el Banco Central de Nicaragua, ha publicado indicadores económicos de un probable nivel contracción de la economía menor al 6.4 % de lo que se preveía a mediados de junio 2020, nuestro análisis tendencial mantiene una caída del PIB del 5.5% y una leve recuperación en 2021. Nuestros argumentos técnicos son basados en análisis de modelos económicos de equilibrio, monitoreo y análisis sectoriales.

Las gráficas muestran la movilidad de las personas durante el 2020 con base a datos de Google Mobility Reports. Las mismas muestran la contracción económica correlacionadas al confinamiento voluntario y la paralización de la movilidad de las personas en ese periodo 2020.

El efecto de la pandemia en la economía, agravó más la tendencia recesiva que el país venía mostrando desde abril de 2018, pero el impacto pandémico no tuvo en 2020 las dimensiones graves que tuvieron otros países de la región. Posiblemente los efectos se sentirán con determinada profundidad en 2021. Pero las pérdidas monetarias acumuladas son enormes.

Por ahora y después de 2020, a diferencia de otros países de la región, Nicaragua continuará siendo un país pobre. Su único capital potencial es la juventud de su población. El 72% de la población es menor de 40 años y el segmento social de mayor riesgo (enfermedad y edad) representa apenas el 10.2% aproximadamente.

No obstante, este valioso capital social basado en su juventud y salud, no ha sido aprovechado en toda su dimensión para crear la riqueza social y la economía a niveles elevados de desarrollo y bienestar social.

Como lo muestran los datos del Social Progress Index, la posición de Nicaragua se ha mantenido en una posición mediocre en el ranking mundial de 163 países monitoreados. Su progreso social en 2020 se redujo notablemente y la tendencia futura es la converger con países de menor grado de desarrollo. Actualmente el país se encuentra en la franja de países que tienen casi el mismo nivel de ingreso per cápita y con bajos niveles de desarrollo económico y social como son: Haití, Honduras, Djibouti,Ghana, Nigeria,Kyrgyzstan,Mauritania,Côte d’Ivoire Myanmar,Papua New Guinea, entre otros.

La tendencia histórica del progreso social de Nicaragua ha sido entorpecida por factores políticos, ideológicos y estructurales que se ha combinado para ubicar al país en una posición “estacionaria” de subdesarrollo. Desde décadas atrás, ningún gobierno ha tenido hasta el presente, la capacidad política y la gestión pública para liderar una sociedad en crecimiento. Las políticas públicas y económicas han tenido como foco principal el crecimiento nominal de PIB, pero haciendo a un lado los pilares institucionales y democráticos que son las bases del desarrollo. Así, se ha adolecido de políticas y mecanismos fiscales eficientes, equilibrados y financieros para optimizar la distribución de la riqueza. Esta tendencia parece mantenerse en el futuro, mientras la población joven termina de desvanecerse con el tiempo y su potencial de riqueza se disipe.

Alejandro Aráuz L

 


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