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Nicaragua se mantiene en “perspectiva de riesgo” según la Agencias Internacionales Ritch Ratings and Standard & Poor’s

Recientemente (4/12/19) la Calificadora de Riesgo Fitch Ratings decidió mantener en B- la calificación de riesgo para el país, pero cambió la perspectiva de negativa a estable, bajo el argumento que se observan algunos indicios de estabilización de las reservas del Banco Central y los depósitos de los bancos comerciales del país.  Los argumentos que respaldan la calificación son los siguientes: 1) se ha logrado la estabilización de las reservas del BCN y de los depósitos de los Bancos Comerciales; 2) La aplicación del ajuste fiscal fue significativo a partir del segundo cuatrimestre de 2019 logrando mejorar el balance del Sector Público Consolidado; 3) la reforma de la seguridad social, que también fue aplicada en el  mismo periodo del ajuste fiscal, ha reducido las necesidades de financiamiento interno; 4) una mejora importante en el equilibrio externo con un “pronunciado reequilibrio”  que ha facilitado la propensión de financiamiento externo. https://www.fitchratings.com/site/centralamerica/nicaragua

En noviembre de 2018 esta Agencia (Fitch Ratings) decidió bajar de B a B- la nota de la deuda nicaragüense en moneda extranjera con perspectiva negativa, argumentando que los perfiles fiscales y financieros del país se habían debilitado en ese momento.   

El 9 de noviembre de 2018, la Agencia S&P Global Ratings redujo también las calificaciones locales y extranjeras a largo plazo. Calificaciones crediticias soberanas en moneda en Nicaragua a ‘B-‘ desde ‘B’.  Por la perspectiva negativa del país, al mismo tiempo afirmaron que el crédito soberano a corto plazo ‘B’ fue calificado por la evaluación de transferencia y convertibilidad (T&C) a ‘B-‘ desde ‘B +’.

La Calificadora Standard & Poor’s ha advertido que, si en los próximos meses la situación política social de Nicaragua empeora implicaría un grave deterior nuevamente el acceso al financiamiento local y externo, la nota de la deuda podría de Nicaragua podría sufrir una nueva degradación ya que “los perfiles fiscales y financieros del país se han debilitado”. Esta Agencia describe que la perspectiva continúa siendo negativa con una probabilidad mayor a uno de cada tres de una baja de calificación en los próximos 12 meses debido a una posible presión adicional sobre la balanza de pagos o al sistema financiero nacional dolarizado, dadas las limitadas opciones de financiamiento de divisas que tiene el gobierno”. “Por lo tanto, estamos reduciendo nuestras calificaciones crediticias soberanas en moneda extranjera y local a largo plazo en Nicaragua a ‘B-‘ desde ‘B’.” describe el comunicado.

Ambas Calificadoras coinciden con la Vista del FMI a Nicaragua y su publicación “Declaración al término de la misión sobre la Consulta del Artículo IV de 2019” https://www.imf.org/es/News/Articles/2019/11/20/mcs112019-nicaragua-staff-concluding-statement-of-the-2019-article-iv-mission

En efecto, el monitoreo móvil del área monetaria y el régimen de la moneda en circulación, pone en relieve la alta vulnerabilidad a posibles presiones externas de liquidez que el país podría enfrentar próximamente.  

Para ambas Agencias Calificadoras les inquieta especialmente la calidad de los préstamos del sector financiero local: “el alto deterioro de la cartera de préstamos durante 2019, los préstamos reestructurados y los cargos por deterioro de préstamo” los que podrían ser las principales limitaciones para la recuperación rápida de la rentabilidad de la industria bancaria. Aunque la banca de Nicaragua ha dado signos de mejoría después de la fuerte contracción de 2018 por la crisis política, “esta seguirá bajo presión el próximo año y posiblemente en el 2021 y por eso no hay expectativas de que la entrega de crédito se recupere totalmente” concluyen ambas Calificadoras.

Baso esta lupa es que la advertencia tanto de Fitch Ratings el 4 de diciembre 2019 y S&P Global Ratings el 9 de noviembre 2019, han decidido mantener en perspectiva negativa a varios bancos y financieras que califican en Nicaragua. Según Fitch Ratings, entorno operativo de los bancos sigue siendo adverso, pese a que “las presiones macroeconómicas han disminuido significativamente en los últimos meses” y la cartera de depósito del sector financiero nicaragüense ha mejorado levemente, aunque según el informe del Fondo Monetario, la banca nacional enfrenta dificultades para recuperar el 18% de su cartera crediticia y de cara a la contracción persistencia de la economía en general.

Las perspectivas que miran estos organismos es que “este escenario de incertidumbre podría prolongarse en los años 2020-2021 ante los eventos políticos y sociales prevalecientes en el país”, que, en opinión de Fitch Ratings, “retrasará la recuperación del crecimiento del crédito y los indicadores financieros en general”.

Ambas Agencias Calificadoras consideran que la banca nicaragüense mantiene aún una posición de capital y liquidez relativamente sólida, lo que es “un buen punto de partida para la recuperación, aunque esta recuperación aún está sujeta a las incertidumbres que prevalecen en el entorno operativo”. Y el informe de la Ficht Ratings agrega “que a ese entorno negativo no escapan las instituciones financieras, cuyos indicadores se han visto fuertemente afectados, por las pérdidas operativas y limitado la capacidad de financiamiento.

Según la misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) constató que, hasta septiembre 2019, el sector estaba afrontando algún tipo de dificultad para recuperar al menos el 18% de la cartera crediticia, por lo que consideró que la banca debe prepararse para utilizar parte del exceso de liquidez acumulado con el fin de afrontar choques. De hecho, la misión admitió que “la menor actividad económica y la recuperación de préstamos ha impuesto una pesada carga sobre la calidad de los activos y las ganancias de los bancos”.

Entre los signos alentadores para la banca, el Fondo menciona que la salida de depósitos bancarios “parece haber tocado fondo”, aunque también hay signos de que se está tratando de contener el aumento de la mora y los créditos reestructurados, por lo que recomienda hacer un esfuerzo para evitar “un deterioro adicional de la calidad de los préstamos”. Durante varios años el sistema financiero nacional gozó de una saludable calidad de la cartera de crédito en Nicaragua, lo que permitió que la entrega de este creciera incluso a un ritmo superior del 20 por ciento. Además, a nivel de Centroamérica, la tasa de mora era la más baja, inclusive inferior a la media de la región.

AEV/


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