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Rusia con ciencia y tecnología aplicada podría cambiar las rutas del comercio mundial con un nuevo rompehielos

A mediados de enero, en su último día como primer ministro de Rusia, Dmitri Medvédev firmó un decreto para asignar 127.000 millones de rublos (algo más de 2.000 millones de dólares) para la construcción de un rompehielos de nueva generación. Se llamará Líder, tendrá una capacidad de 120 MW y será el más potente del mundo. El buque es capaz de desplazarse por las duras y grandes capas de hielo ártico y abrir paso a los buques mercantes de todo el mundo. El proyecto será además el más caro de la historia moderna de Rusia, aunque se espera que sea uno de los más rentables, no solo para Rusia, sino también para los socios.

La principal tarea de Líder será asegurar el transporte de mercancías durante todo el año a través de la Ruta Marítima del Norte, que va desde el mar de Barents hasta el Estrecho de Bering.

 “El transporte de mercancías de Europa a Asia a través de la Ruta Marítima del Norte es dos veces más rápido que a través del Canal de Suez. Pero los envíos se ven restringidos por la impenetrable capa de hielo que se forma durante seis-siete meses del año. Gracias a Lider se superará este problema. Como han demostrado las pruebas de diseño, puede romper el hielo de 4,3 metros de espesor a una velocidad de 2-3 nudos”, explicó a Russia Beyond una fuente del complejo militar-industrial.

Cuando se construya, Líder tendrá una velocidad de 13 nudos y dejará tras de sí un carril de 50 metros de ancho para los barcos que transportan mercancías entre Europa y Asia.  “El potencial del buque es enorme. Podría aumentar el volumen de negocios de la Ruta Marítima del Norte a 70 millones de toneladas métricas al año. Es especialmente relevante para el transporte de minerales a Asia”, añadió la fuente de Russia Beyond.

Las características del buque es que este disfrutará de una autonomía sin igual, ya que su combustible nuclear solo se tiene que reemplazar cada cuatro o cinco años. Lo único que hay que reponer tras llegar a puerto son los suministros para la tripulación. Hay espacio para dotar al barco de provisiones para durar hasta ocho meses en el mar.

AEV/Mijáil Klimentiev /TASS


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