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Se desplomó el 32.9% la economía de EE.UU. en el segundo trimestre. El consumo se redujo 34% entre abril y junio y el desempleo avanza.

Los analistas de Oxford Economics explicaban en su primer análisis de la mañana que esta contracción es la tercera más abrupta contando con las del siglo pasado durante la desmovilización de la II Guerra Mundial y la Gran Depresión de los años treinta

El cierre de actividad durante la primavera ha dado lugar a una contracción solo comparable a la Gran Depresión. Si alguna vez se ha necesitado usar la palabra “brutal” fue el jueves a primera hora de la mañana. Brutal es el desplome de la actividad económica y la contracción económica de EEUU en el segundo trimestre del año, la peor en la historia.

El PIB del país se desplomó un 9.5% en el segundo trimestre del año, según cifras del departamento de Comercio. Presentado el porcentaje en su fórmula anualizada, que es como normalmente se hace, la contracción fue de nada menos que un 32.9%.

El consumo personal, el gran motor económico del país, cayó un 34.6%. La inversión privada se desplomó un 49%.

Bill McBride de Bankrate explicaba a primeras horas de la mañana estos porcentajes. “La economía no se contrajo un 32.9% en el segundo trimestre sino un 9.5%. Es épicamente malo y si continuara en esa tendencia se contraería ese 32.9%”.

En el trimestre anterior, los tres primeros meses del año, la contracción anualizada fue del 5%. En el segundo trimestre y de forma totalmente inusual por la rapidez del análisis se decretó que EEUU estaba en una recesión, una decisión que ahora parece inapelable.

Estos economistas hacen notar que además de la magnitud de la caída, es importante recordar la velocidad con la que se ha producido. “La caída real del PIB ha sido 2.5 veces mayor que durante la crisis financiera de 2008-09 pero además ha ocurrido en dos meses y no 18 como entonces”.

EEUU no está solo en esta caída provocada por el coronavirus. En Alemania, la mayor economía de la Unión Europea, el PIB se contrajo un 10.1% y otros estados de la Unión están en situación similar o peor. La UE ha puesto en marcha un programa más audaz de lo que se esperaba, pese a las tiranteces políticas, que pueden sentar las bases de una cohesión mayor en el bloque. En Europa, se están levantando las medidas del aislamiento tras la rebaja de la curva de contagios y fallecimientos.

Mientras se hacían públicas las cifras que recogían la actividad económica de abril y junio, se veía con preocupación cómo datos más actualizados siguen pintando un cuadro preocupante de tenaz crisis. La semana que acabó el 25 de julio 1,434,000 de trabajadores solicitaron por primera vez el seguro de desempleo, 16,000 más que la semana anterior.

Las cifras del departamento de Trabajo apuntan a que además en esa misma semana 829,700 personas que normalmente no tienen este seguro de desempleo, freelancers y autoempleados, también solicitaron estas ayudas que se han expandido durante la pandemia. En total hay 17.058 millones de personas que mantienen su seguro de desempleo al menos durante las dos últimas semanas.

No solo es que estas sigan por encima del millón por 19 semanas consecutivas, sino que además esta es la segunda semana seguida en la que en vez de disminuir, suben.

Aproximadamente a la misma hora en la que se empezaban a digerir las noticias económicas más graves de los últimos años el presidente tuiteó que las elecciones van a ser fraudulentas por el voto por correo. A raíz de esta especulación personal, Donald Trump insistió que las elecciones deben retrasarse. Trump lleva tiempo dando alas a la teoría del fraude en el voto por correo coincidiendo con la merma de su popularidad en las encuestas sobre intención de voto.

El retraso de las elecciones es algo que él no puede decretar porque no se lo permite la Constitución, pero con tuits como este y otros de sus familiares y colaboradores mantiene su línea de deslegitimizar las elecciones.

Las malas noticias sobre el estado de la economía coinciden con el avance del coronavirus en Estados que inicialmente desestimaron la ferocidad de una enfermedad que ya había puesto contra las cuerdas sistemas de salud tan o más robustos que los de muchas de las áreas del país. Además, otros Estados abrieron sus economías rápidamente teniendo en cuenta el avance de la enfermedad.

Las malas noticias económicas y el tuit del presidente pesaron en el mercado de valores en las primeras horas de la mañana. Los principales índices abrieron con fuertes caídas y el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años, registraba también una fuerte caída. El bono es un valor refugio, la caída de su rendimiento muestra que el Estado está dispuesto a pagar poco por el bajo riesgo que significa invertir en la deuda estadounidense.

EEUU tiene más de 151,000 fallecidos por el COVID y la cifra, lamentablemente, continuará creciendo dado que más de 4.4 millones de personas han sido diagnosticadas. Estados como Nueva York, Nueva Jersey y Connecticut están vigilando las entradas de ciudadanos de otros estados para evitar un aumento de unas cifras de contagios que se han conseguido rebajar a un elevado costo económico. En el área de Nueva York-Newark y Jersey City el desempleo en junio era del 17% en junio.

Lo que inquieta a los economistas no es la contracción del trimestre pasado sino lo que está pasando en el actual.

En el segundo trimestre hubo una fuerte caída de la actividad, consumo e inversión pero también una recuperación durante los meses de mayo y junio. Ahora se vuelve a la recaída. Los analistas de Oxford Economics están haciendo un seguimiento de la recuperación y explican que ha habido una recaída desde principios de julio. “Una situación de salud mal gestionada e ingresos deprimidos significa que la economía se arriesga a sufrir una segunda recaída si no se cuenta con la urgente ayuda fiscal”.

No hay que olvidar que la situación pudo ser peor de no haberse contado con las ayudas puestas a disposición de empresas y desempleados con el CARES Act. Ahora, este apoyo vital provisto por el Estado está llegando a su fin.

La moratoria nacional de desalojos por impago de renta, el pago extra por seguro de desempleo, la ayuda retrasada directa que quien cobró hace meses hace tiempo que usó, son algunas de las profundas brechas que se reabren en el tercer trimestre en la red que mantiene la economía.

En el Congreso se está discutiendo la conciliación de dos planes: el HEROES Act, aprobado hace 11 semanas por la Cámara de Representantes con la mayoría demócrata. Se trata de $3 billones de dólares de inyección a la economía que supone la renovación de los $600 semanales para los desempleados, transferencias a los estados y municipios de $1 billón y extensión de moratoria de viviendas además de ayudas para estas.

Esta propuesta contempla otra ayuda directa de $1,200 para contribuyentes independientemente de su estatus inmigratorio.

El HEALS Act es la otra propuesta, con firma republicana, que también cuenta con esta ayuda directa pero no para los contribuyentes inmigrantes. Esta propuesta que no cuenta con el apoyo de todos los conservadores prevé que el estímulo fiscal sea de $1 billón, la mitad que el CARES Act, en marcha durante el segundo trimestre.

AEV/NYT


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