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El Dalái Lama cumple 85 años: algunas frases del líder budista que te harán meditar

En la tradición budista tibetana, los S.S. dalái lamas son los grandes maestros que han conseguido, a través de su desarrollo espiritual, controlar de manera parcial o total la información referente a su muerte y a su reencarnación, pudiendo revelar la ubicación de su siguiente nacimiento.

Bajo este contexto, se cuenta que Thubten Gyatso, por medio de su “conciencia sutil” –un término que los occidentales podríamos comprender como “alma o espíritu”– comunicó su nueva vida bajo el nombre de Lhamo Dondhup, hijo de Choekyong y Diki Tsering, una pareja de escasos recursos que recibió el privilegio de tener entre su estirpe a un S.S. Dalái Lama.

Por lo regular, las creencias de esta religión dictan que al morir los grandes maestros tardan al menos 49 días para encontrar un nuevo cuerpo. El bebé, desde los primeros días, mostrará, cuentan, un carácter especial (Lhamo, por ejemplo, desde los dos años jugaba a empacar su maleta para irse a Lhasa).

Cuando lo encontraron era 1937; el decimotercer S.S. Dalái Lama había fallecido en diciembre de 1933 y Lhamo, quien, posteriormente, fue nombrado de manera oficial Tenzin Gyatso, había nacido en julio de 1935. Pero no había sido el único ‘sospechoso’ de ser la nueva encarnación del sabio Thubten.

“Cuando llegó la comitiva me eligió como candidato, pero en aquel momento había tres de la misma zona”, cuenta Tenzin Gyatso en el documental S.S. Dalái Lama, De una vida a otra, “pero uno murió, así que quedamos dos; después de unas pruebas o investigaciones realizadas por el equipo de búsqueda, fui quien lo hizo mejor”, narra entre risas, un gesto común en él que le ha hecho ganar el aprecio del mundo entero.